Asamblea Constituyente: Herramienta cubana para perpetuarse en el Poder


Recientes actuaciones de la asamblea oficialista ha forjado el camino para una elección sin oposición y con un electorado que desconfía en el voto

Ya se había advertido. La instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sería el “último capítulo” de la democracia en Venezuela y todo parece indicar que es así. Sus últimos movimientos parecen dejar en claro que su objetivo final no es redactar una nueva Constitución para el país petrolero sino perpetuar al chavismo en el poder.

El propio presidente Nicolás Maduro ha dejado ver la estrategia oficialista cuando aseveró que los partidos políticos que no participaron en los comicios municipales de este domingo no podrán acudir a las presidenciales, programadas para mediados del 2018. Tal y como lo ha ordenado el organismo “plenipotenciario”.

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“Partido que no haya participado hoy (10 de diciembre) en las elecciones municipales no puede participar más. Eso es una orden de la Asamblea Nacional Constituyente, desaparecerán del mapa político”, ha subrayado luego de ejercer su derecho al voto en una convocatoria que estuvo marcada por la disparidad, ante la decisión de varias de las organizaciones de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de no acudir al llamado por no estar “dadas las condiciones” para ello.

De allí que sus palabras estuviesen dirigidas a los principales partidos contraoficialista: Primero Justicia, de Henrique Capriles, doble candidato presidencial y actualmente inhabilitado; Voluntad Popular, de Leopoldo López, quien cumple una pena de casi 14 años en arresto domiciliario; y Acción Democrática (AD), del expresidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup, que logró cuatro de los cinco triunfos opositores en los comicios regionales del pasado octubre.

Las tres formaciones se abstuvieron de participar en los comicios del domingo por considerar que no había suficientes garantías después de lo ocurrido el 15 de octubre, cuando la ciudadanía votó por los gobernadores de los 23 estados del país. Según la oposición, en esas votaciones se registraron irregularidades e incluso falsificación de actas.

“Tuvieron miedo de medirse”, ha sentenciado Maduro. “Estoy seguro de que cara a cara habríamos logrado también una gran victoria”, dijo el Presidente para luego llamar a sus simpatizantes a prepararse para “grandes victorias” en 2018.

Y es justamente la decisión de la ANC la que estaría allanando el camino para que el mandatario logre su “gran victoria” en las elecciones generales del próximo año. Aunque este decreto es a todas luces ilegal al no estar establecido en las leyes comiciales de Venezuela.

“La ley dice que si un partido deja de concurrir dos veces consecutivas al mismo proceso electoral, entonces debe relegitimarse ante el Consejo Nacional Electoral (CNE)”, señala el periodista experto en materia comicial Eugenio Martínez.

En base a esto, explica, las organizaciones que no acudieron a las municipales de este domingo tendrían que dejar de participar en las próximas votaciones locales del 2021 para ser inhabilitadas. “Sin embargo, en 2016 el Tribunal Supremo de Justicia (acusado de ser el brazo judicial del chavismo) cambió esa interpretación y ordenó que todos los partidos políticos de oposición se relegitimaran ante el CNE”, añadió.

El proceso mencionado por Martínez finalizó en junio de este 2017 con la legitimación de varios partidos del contraoficilismo, incluyendo los de mayor peso en el escenario político actual, por lo que en su mayoría están reinscrito.

Sin ley, sin obstáculos

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Aún así, las leyes no parecen ser un obstáculo para el chavismo. “La Constituyente hace legalmente lo que quiere sin que eso tenga mayor asidero jurídico. Estamos en una situación donde el Estado de Derecho poco importa y las decisiones que ha venido tomando la ANC no están apegadas al marco legal”, sostiene el especialista.

Y es que, de hecho, la propia elección de la Constituyente “profundamente chavista” estuvo marcada por la ilegalidad. El organismo que ahora apuesta por acabar con la confianza en el voto opositor fue convocada por Maduro en una clara violación del artículo 347 de la Constitución venezolana.

Constituyente de Maduro tiene poco de “popular” y mucho de “excluyente”

En él se establece que “el pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

El párrafo refiere a que son los ciudadanos quienes pueden convocar a una Constituyente a través de una elección libre, algo que en este caso no sucedió debido a que fue el propio presidente el convocante.

Sembrando desconfianza

No conforme con haberse establecido fuera del marco legal, el órgano “plenipotenciario” se ha dado a la tarea de sembrar desconfianza en el derecho al voto dentro de los venezolanos.

Las pruebas de lo antes dicho pueden verse incluso desde el momento en que se realizó la convocatoria para la elección constituyente. Entonces, fue el CNE el encargado de ponerle fecha para el mes de julio a los comicios en donde se elegirían a los miembros de la plenaria “profundamente chavista”, que ya contaba con un amplio rechazo dentro y fuera de las fronteras de Venezuela; y agendar para el siguiente mes de diciembre a las elecciones para gobernadores, que eran una exigencia de la oposición dado el retraso de un año que había en torno a estas votaciones.

Esta forma en que el ente comicial pautó ambos procesos ha dejado ver la estrategia oficialista, debido a que tanto expertos como la propia coalición opositora MUD alertaban en esa oportunidad que un llamado a las urnas regionales después de establecerse la ANC era un sinsentido en tanto la plenaria podría cambiar el sistema político-administrativo del país eliminando, por ejemplo, a los poderes estatales y municipales imponiendo en su lugar a corporaciones designadas a dedo desde la propia Presidencia de la República, tal como había ocurrido en las entidades perdidas electoralmente por el oficialismo durante los últimos años.

Constituyente sería el “último capítulo” de la democracia venezolana

Pero lo que vino después no había sido previsto. Una vez instalada, y por su carácter “plenipotenciario”, la ANC logró que todos los poderes públicos del país: Judicial, Electoral y Ejecutivo se subordinaran ante ella, ganándose de esta forma la potestad para cambiar las fechas de las venideras elecciones y exigir que quienes resultaran electas de ellas se juramentasen ante la plenaria chavista.

Esto fue clave para lo que vendría después. El pasado 15 de octubre Venezuela celebró su primera jornada comicial postconstituyente. La condición de que los gobernadores que resultaran electa de ella debían presentarse ante la Asamblea Constituyente, aunada a las advertencias previas de que toda elección que sucediera a la ANC carecería de sentido, sembraron tantas dudas dentro del electorado opositor como recelo hacia los partidos de la MUD que decidieron participar.

Estas circunstancias no pudieron darle al chavismo un mejor resultado. En un país con la peor crisis generalizada de su historia moderna y con una inflación acumulada hasta el momento de más 825%, el oficialismo obtuvo 18 de los 23 estados en disputa. La división dentro de la oposición no solo hizo mella en los resultados finales sino colaboró con que bajara el índice de participación de más de 14 millones de votantes, que participaron en las Legislativas de 2015, a poco más de 10 millones de personas.

Estos datos no solo dejaron mal parada a la MUD con su electorado, sino además con una comunidad internacional que hasta entonces le había dado su apoyo incondicional.

“Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en instrumento esencial del eventual fraude, y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente. En este caso, el voto”, espetó con contundencia el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en un mensaje claro para la coalición opositora venezolana, que decidió inscribirse en las elecciones regionales a pesar de advertencias.

Estas críticas aumentaron luego que cuatro de los cinco gobernadores electos de la MUD decidieron juramentarse ante la ANC chavista; mientras que uno solo, Juan Pablo Guanipa, gobernador electo del Zulia, decidió no “humillarse” ante la “plenipotenciaria” quedando finalmente destituido del cargo sin siquiera llegar a ejercerlo. Además, la juramentación de los

cuatro gobernadores opositores ante la constituyente no impidió que el gobierno estableciera autoridades paralelas que se ocuparan de los estados perdidos por el oficialismo.

Todo esto, junto a las varias denuncias por fraude que se realizaron durante la jornada regional, dieron una firme excusa a la coalición opositora para abstenerse a participar en unas municipales que finalmente favorecieron a la organización gobernante, Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), al obtener 293 de las 335 alcaldías en disputa y, además, dio un motivo a la ANC para inhabilitarles de cara a las presidenciales del 2018, dejando el camino prácticamente libre para la victoria de Maduro.

Todo es posible

“La violación a la Constitución que significó haber aprobado una Constituyente tiene como única explicación una voluntad de perpetuarse en el poder, porque las dimensiones del delito cometido son extravagantes. Lo que quiere decir que una vez salgan del poder todos ellos serán juzgado”, dice el politólogo venezolano José Vicente Carrasquero.

A su juicio, varios actores del chavismo tienen gran interés en mantenerse al frente del país para protegerse de las acciones legales que pudieran venir en su contra en un futuro. “Esto explica además la forma en la que está trabajando la ANC en contra de la Constitución y con un rechazo internacional casi global”, añade.

Esta ambición de perpetuarse en el poder, aún a costa de acabar con el voto de los venezolanos, tendría otro riesgo en torno a las venideras elecciones presidenciales debido a que no solo inhabilitar a los partidos opositores sería suficiente para asegurar la permanencia frente a la nación petrolera.

http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Datanalisis-Gestion-del-presidente-Maduro-conto-con-23-de-aprobacion-en-mayo-20160701-0072.html

Con una popularidad de apenas 23%, de acuerdo con la firma encuestadora Datanálisis, Maduro parece condenado a perder cualquier comicio en el que se mida; incluso Carrasquero asevera que el actual mandatario “perdería con quien sea que se enfrente”. Y es allí donde la ANC es clave para mantenerle al frente de Venezuela.

El carácter plenipotenciario de la Constituyente chavista podría traer de vuelta un escenario similar al que ocurrió en el Zulia con Guanipa, pero esta vez con el próximo Presidente de la República una vez este decida no juramentarse ante la plenaria oficialista. Además, en caso de que lo haga, quedaría sujeto a cualquier decisión de una Asamblea que también podría cambiar el modelo electoral venezolano para acabar con el voto directo y universal que le ha caracterizado hasta ahora, por uno sectorial como el utilizado durante la propia elección constituyente.

Esto último representaría un severo problema para la oposición si un futuro jefe de Estado antichavista decide juramentarse ante la ANC, dado a que una vez concluya sus funciones en los próximos dos años, según lo establecido con la ley, el organismo podría llamar a nuevas elecciones

generales dejando en manos de los sectores organizados por el oficialismo la decisión de quién será el próximo mandatario venezolano.

Pocas armas a utilizar

Todo esto deja a la democracia venezolana entre la espada y la pared, con un organismo suprapoderoso como verdugo de las libertades constitucionales del país.

De acuerdo con el politólogo, no existen mecanismos legales para hacerle frente a la ANC debido a que está establecida dentro de una dictadura, por lo que la única herramienta sobre la que pueden echar mano los venezolanos es la ayuda de la comunidad internacional.

“En Venezuela hay una dictadura y ella está impidiendo que la gente se manifieste y realice acciones contundentes contra ella. Es evidente que la salida a ello viene por dos rutas, la primera la participación de los cancilleres en Santo Domingo que indica que hay una intervención internacional en el caso venezolano; y lo otro es que los gobiernos del mundo apelen a la responsabilidad de proteger para evitar que la gente muera de hambre en un país donde el gobierno está más concentrado en mantenerse en el poder que atender a su población”, sostiene Carrasquero.

Alude al cuarto intento de acercamiento entre el oficialismo y la oposición que se lleva a cabo en la capital de República Dominicana, luego de tres intentos de conversaciones fallidas entre 2014 y 2017. Allí ambas partes intentan abordar en conjunto los crecientes problemas políticos, sociales y económicos que sufre Venezuela desde mediados de 2013.

Asimismo, en estos encuentros los dos bandos llevan sus exigencias, tales como la del contraoficialismo que pide al Gobierno comicios presidenciales con observación internacional, la eliminación de las inhabilitaciones políticas, la apertura de un canal humanitario de alimentos y medicinas y la devolución de facultades a la Asamblea Nacional; mientras que el Ejecutivo lleva como dos únicos puntos el retiro de las sanciones económicas que le aplicó la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, así como el reconocimiento a la ANC.

Esta última petición representaría el comienzo del fin de la oposición en caso de acceder a ella, lo que terminaría forjando el camino para la hipótesis anteriormente presentada de cara a las elecciones generales venezolanas.

“Aceptar reconocer la ANC sería una opción catastrófica para la oposición, que muy difícilmente podrá explicarle a la población y que además generaría una situación bastante delicada para los líderes de la oposición que tomen la decisión de reconocer este organismo ilegal”, puntualiza Carrasquero.

Aún así, con o sin reconocimiento de sus contrarios, la Constituyente chavista ya ha dado severas estocadas a la democracia del país y a la confianza en el voto de los venezolanos dejando un camino poco claro para la salida electoral de un modelo que ha llevado a Venezuela a la peor crisis de su historia moderna.

Héctor A. Díaz / Caracas / @HecADíaz

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