Desnutrición destruye el futuro de Venezuela


En el país petrolero, con una de las inflaciones más altas del mundo y desabastecimiento de alimentos, los ciudadanos han perdido hasta 14 kilogramos solo en este 2017. Mientras que los niños mueren semanalmente por enfermedades asociadas al déficit de alimentación

La desnutrición parece estar condenando al futuro de Venezuela. El país cuyo Gobierno ha recibido elogios de parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), hace apenas dos años atrás, hoy muestra uno de los peores índices por déficit de alimentación de América Latina.

Un informe de la propia FAO mostró que la nación petrolera registró el mayor aumento en el número de subnutridos entre 2015 y 2016, pasando de 2,8 millones de personas a 4,1 millones, con una prevalencia del 13% de su población. Lo que quiere decir que durante ese período más de cuatro millones de venezolanos no comían lo suficiente para satisfacer la demanda mínima de energía alimentaria.

Publicidad

Del mismo lado del continente, Argentina y Perú arrojaron un aumento de 0,1 millones de personas, mientras Bolivia, Chile, Ecuador y Paraguay mantuvieron sus cifras. Colombia redujo el número de personas con subnutrición de 3,7 a 3,4 millones en el mismo periodo. En tanto Brasil, Cuba y Uruguay presentaron una proporción de personas subalimentadas inferior al 2,5%. http://www.eluniversal.com/noticias/economia/venezuela-registro-mayor-aumento-subnutricion-america-latina_673439

Pero fue precisamente por esos años cuando la institución adjunta a la ONU congratuló a Venezuela por haber cumplido el reto “Hambre Cero” (2015) y por “crear el mejor sistema de distribución” de alimentos (2016), tras la formación del plan gubernamental para paliar el hambre denominado Comités Locales de Abastecimientos y Producción (Clap), los cuales venden una bolsa o caja por familia con artículos de alimentación a precios subsidiados.

Ya para este 2017 la realidad parece empeñada en demostrar el error de la Fao por felicitar al régimen de Nicolás Maduro. Y es que el déficit en este sector es uno de los grandes problemas que afectan a la Venezuela comandad por el chavismo.

La creciente inflación, que de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI) se ubicará en 2.349,3% para el 2018, y la escasez de alimentos han llevado a que los ciudadanos perdieran hasta 14 kilogramos en lo que va de año, según una encuesta realizada por la nutricionista de la Fundación José María Bengoa para la Alimentación y Nutrición, Maritza Landaeta. Su estudio reveló que este mal se incrementó en el territorio nacional de 16%, en 2016, a 30% durante este 2017. http://elestimulo.com/blog/venezolanos-rebajaron-hasta-14-kg-en-2017-por-falta-de-comida/

El diputado opositor a la Asamblea Nacional Carlos Paparoni ha considerado que estas cifras de desnutrición solo son comparables con las arrojadas por países como África.

“A nivel de cifras de desnutrición, los datos oficiales de Sanitas indican que en Venezuela hay 280 mil niños que pueden morir de desnutrición este año, con estas cifras el 2018 será el peor año para la crisis alimentaria en Venezuela, lamentablemente aumentarán las muertes por hambre y será tan común ver personas morir de desnutrición, así como vemos hoy personas comiendo de la basura y como vemos que semanalmente 5 o 6 niños mueren de desnutrición”, dijo durante una rueda de prensa realizada en Caracas a principios de noviembre.

Víctimas primarias

De esta crisis los niños son los que parecen sufrir la peor parte. Un informe de la organización de promoción y asistencia de la Iglesia Católica, Cáritas de Venezuela, destacó un aumento de la desnutrición infantil en las comunidades pobres de la nación, señalando que la proporción total de menores de cinco años con “déficit nutricional en alguna de sus formas” aumentó de 54% a 68% entre abril y agosto pasado.

Las cifras, resultado de un monitoreo en 32 localidades empobrecidas de los estados venezolanos Vargas, Miranda, Zulia y Distrito Capital, mostró que 14,5% de los infantes presentó “desnutrición aguda global” (que abarca las variaciones moderada y severa), frente a 11,4% del período comprendido entre marzo y abril.

Publicidad
Jackson Health System

Los números de Cáritas son aún más alarmantes si se comparan con la cantidad de muertes ocurridas en Venezuela por este mal durante el reciente año. Al menos siete infantes fallecieron la semana pasada por malnutrición en dicha entidad, de acuerdo con denuncias realizadas por la nutricionista colaboradora de la organización Cáritas de Venezuela, Susana Raffalli. Mientras que el diario venezolano Correo del Orinoco reportó al menos 42 niños fallecidos en estas circunstancias solo en el Hospital Doctor Raúl Leoni de esta región. http://www.el-nacional.com/noticias/crisis-humanitaria/murieron-siete-ninos-por-desnutricion-bolivar_212119

En febrero de este 2017, el Observatorio Venezolano para la Salud (OVS) y varios diputados a la Asamblea Nacional por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática reportaron el fallecimiento de diez niños por desnutrición. Seis de ellos perecieron en el hospital Luis Razetti de Anzoátegui, mientras los otros cuatros fallecieron en el estado Bolívar. Ese mismo mes, se supo de la muerte de un niño de seis meses por mala alimentación en el estado Aragua.

Otro lactante de dos meses ingresó sin signos vitales a las instalaciones del Hospital Universitario Dr. Pedro Emilio Carrillo, del estado andino Trujillo, en marzo. Mes en el que también murió, por las mismas razones, una bebé de tres meses en el Hospital General “Simón Bolívar” en los Valles del Tuy, estado Miranda, y un niño de nueve meses en el estado Monagas.

Pero Caracas también ha llorado la pérdida de niños por culpa de la desnutrición. El parlamentario opositor José Manuel Olivares denunció la muerte de un bebé de seis meses en el hospital Domingo Luciani de la capital venezolana. El infante presentó un cuadro severo de desnutrición y deshidratación. Era el segundo en morir en las mismas circunstancias en las instalaciones del mencionado centro de salud y junto a él ingresaron otros dos niños que fueron diagnosticados con el mismo mal.

Lo mismo ocurrió el pasado mes de abril. Entonces, fue desde el caraqueño Hospital Clínico Universitario desde donde se conoció el hecho. Un bebé de apenas dos meses de nacido murió tras un paro respiratorio ocasionado por la mala nutrición. Su peso apenas llegaba a los dos kilogramos.

El propio Ministerio de Salud venezolano parece corroborar estas cifras. El boletín epidemiológico 52 de 2016, publicado a principios del pasado mes de mayo, registró que el año anterior fallecieron 11.466 menores de un año. Lo que representa un incremento de 30,2% en relación a los mismos datos arrojados en 2015. https://www.ovsalud.org/publicaciones/documentos-oficiales/boletin-epidemiologico-52/

En estos registros se basó la nutricionista Raffalli para declarar ante la emisora Circuito Éxitos que en Venezuela mueren entre cinco y seis menores semanalmente a causas de este mal, provocado por el déficit de alimentación que sufre el territorio.

“A este nivel en el país se tendría que estar hablando no solo de darle a la población alimentos sino también de proveer productos medicinales para salvar a niños con desnutrición severa”, dijo en la misma entrevista.

La nutrióloga Susana Raffalli y el diputado Carlos Paparoni estiman que en Venezuela mueren semanalmente de cinco a seis niños por déficit de alimentación

Números alarmantes

Un estudio de prevalencia en seis ciudades del país (Caracas, Maracaibo, Cumaná, Barquisimeto, Mérida y Valencia), mediante datos aportados por especialistas de desnutrición a través de las redes de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, reportó que 80% de los niños del país menores de cinco años presentan algún grado de desnutrición. Mientras 20% de menores de un año muestran desnutrición severa.

Las cifras son similares a la de la ONG Cáritas de Venezuela. La fundación muestra que de 787 menores venezolanos de 5 años de edad, 80 padecen de desnutrición moderada; 94 de desnutrición leve y 205 están en riesgo de padecer este mal debido a su bajo peso. http://caritasvenezuela.org.ve/wp-content/uploads/2017/09/IV-Bolet%C3%ADn-Situaci%C3%B3n-Nutricional-Ni%C3%B1os-Menores-de-5-a%C3%B1os-web.pdf

La directora ejecutiva de la ONG Cáritas de Venezuela, Janeth Márquez, resalta en entrevista para TRIANGULANDO que “según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando se llega a 15% de desnutrición hay una emergencia”. Sus mediciones indican que 14,5% de los niños en los cuatros estados que estudió la fundación que representa sufren de este mal, pero la data por entidad arroja que solo en el occidental estado Zulia el 15% de los menores tienen desnutrición severa. Lo que significaría que allí ya existe una situación de emergencia por malnutrición infantil.

Pero el problema no solo se ha agravado en esa región. La nutrióloga Livia Machado asevera que “en todos los hospitales del país” llegan constantemente niños en condiciones severas de desnutrición complicados con diarrea y desnutrición severa.

Esta crisis ha traído consigo el regreso de enfermedades asociadas al déficit nutricional que se creían erradicadas como la Pelagra o Kwasharkior, mal que se caracteriza por la aparición de manchas en la piel y perturbaciones digestivas y neurológicas, señala.

“También hay un aumento de los niños menores de dos años con desnutrición tipo Marasmo, no asociadas a infecciones o enfermedades crónicas, sino provocado por la falta o irregular ingesta de alimentos”, añade.

Las palabras de la especialista dan luces sobre el por qué hay un incremento de muerte de infantes por desnutrición.

Niña de 8 años Nancy Gómez está hospitalizada por desnutrición en un hospital venezolano. Su peso es de 14 kilogramos

Sin mejoras a la vista

La organización católica Cáritas de Venezuela, que también se dedica a ayudar a los más desfavorecidos, no tiene esperanzas de que este problema vaya mejorar para su siguiente informe, a publicarse el próximo enero. En él reflejarán la situación de seis estados más: Barinas, Bolívar, Carabobo, Lara, Sucre y Trujillo.

“El objetivo de nosotros es que la curva de medición baje y que en el próximo informe podamos darle esperanzas a la población para el 2018. Pero lo que nos está diciendo la gente ahora es que no tienen dinero para alimentar a su familia, que el sueldo mínimo (que devenga más del 65% de la población) no les alcanza ni para comprar comida para tres días”, sostiene.

Márquez subraya que muchos de los encuestados por Cáritas de Venezuela gozan del beneficio gubernamental de los Clap, mismo que en 2016 fue elogiado por la Fao por ser un “gran sistema de distribución” de alimentos. Sin embargo la vocera subraya que, “en el mejor de los casos”, los productos que reciben estas familias a través de este plan oficialista apenas les alcanza para cubrir 10 días de comida, por lo que “ellos pasan los otros 20 sin alimentos”.

“En conversaciones con la gente de Bengoa, nos decían que ya el plato del venezolano en zonas vulnerables es blanco, lo que quiere decir que solo comen arroz y yuca, que es carbohidrato con carbohidrato y eso implica que este problema seguirá subiendo”, expresa.

Pero, a pesar del grave problema que enfrenta la nación debido a esta crisis, el Gobierno de Maduro parece hacer poco o nada para enfrentarlo. Ante los primeros informes levantados por Cáritas a principios de 2016 hubo una primera reunión entre el Ejecutivo venezolano y diversas organizaciones para hacer frente a esta disyuntiva, pero la respuesta oficial, hasta el momento, ha sido “muy puntual”.

“Hemos tenido respuestas puntuales del Estado, como por ejemplos con algunos niños que no recibían la bolsa Clap y fueron atendidos y se incorporaron en el beneficio; en un momento dado recomendados al Gobierno incorporar un kit higiénico porque hay casas que no tienen como comprar jabón o tienen problemas de aguas, para ir solventando ese problema y hemos visto en algunas alocuciones que se habla de un kit higiénico que es diferente a los Clap, pero lo único que hemos visto es el tema de los Clap”, dice Márquez.

Tal ha sido la respuesta del Estado en torno a este caso que ni siquiera revela cifras oficiales sobre la desnutrición en general en el país. Hecho que motivó que organizaciones como Cáritas realicen estas mediciones por cuenta propia.

La fundación católica recomiende al Ejecutivo venezolano dejar atrás el tema político para resolver este problema. Incluso, la propia ONG en un intento por dejar atrás las politiquerías en relación a esta crisis para buscarle soluciones reales, decidió postergar el lanzamiento de su próximo informe, el cual sería distribuido en diciembre, para no coincidir con las elecciones municipales a realizarse a principios del próximo mes.

“Los resultados de nuestro nuevo estudio saldría a principios de diciembre, pero teniendo unos comicios el 10 de diciembre, lo dejaremos para la primera semana de enero para presentar recomendaciones y líneas de acción concretas para actuar”, afirma Márquez.

La fundación, además, sugiere solventar la crisis económica para que los venezolanos tengan ingresos que le permitan alimentarse, así como aplicar el programa de los Clap de forma focalizada, en el que se sepa la cantidad de alimentos que trae la bolsa/caja y que su frecuencia sea panificada, “porque las medidas relacionadas con alimentos deben ser concretas”.

Y es que por más que organizaciones como Cáritas aporten su esfuerzo para solventar esta crisis, lo cierto es que, a voz de Márquez, todas juntas ni siquiera podrían cubrir el 15% de los niños que padecen este mal en Venezuela. Por ello, concluye que “realmente sus vidas están en manos del Gobierno”.

Futuro poco esperanzador

Mientras el Ejecutivo Nacional no solvente esta grave disyuntiva que aqueja a Venezuela, el futuro del país estará condenado.

Monitoreos realizados por ONG como Cáritas de Venezuela se basan en mediciones en niños de 0 a 5 años de edad, etapa en la que están comprendidos los primeros mil días de desarrollo infantil y que son determinante para el mañana de estos jóvenes.

“En esa época el niño puede morir o quedar hipotecado para toda la vida. Es decir que se pueden ver normales pero cuando llegan a la escuela no tienen capacidades de atención, sus capacidades

son mínimas y por lo general desertan de las escuelas y de los trabajos”, subraya su directora ejecutiva.

Explica que los infantes con déficit de alimentación no tienen un buen desarrollo físico ni intelectual, por lo que si el futuro de Venezuela está en manos de esta generación que hoy se está desarrollando, “y ellos vienen con desnutrición, el futuro del país está muy mal.

Luis E. Mendoza R. / Caracas /  @MendozasWork

Dejar un comentario