Iñaki Urdangarín: el infame cuñado del rey de España


Iñaki Urdangarin se ha convertido en una mancha imborrable para la Casa del Rey de España. Con su entrada a prisión, el exatleta pasó de ser el yerno soñado del rey a protagonizar lo que probablemente sea uno de los capítulos más oscuros de la historia de la corona.

Y aunque su encarcelación tras la sentencia del Tribunal Supremo de la nación europea no tiene nada de inesperada a estas alturas, dada todas las evidencias que han aparecido en su contra a lo largo de las investigaciones del sonado “caso Nóos”, sí representa el último episodio de una larga y angustiosa trama que colocó a la monarquía en una posición muy complicada.

Nadie ha sido más consciente de esto último que el propio rey Felipe VI, quien revocó el título de duquesa de Palma a su hermana Cristina, esposa de Urdangarin, apenas unos días antes de cumplir su primer año de reinado, en una tajante decisión unilateral para intentar salvar la imagen de la familia real. 

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Desde entonces, el monarca cortó de raíz las relaciones públicas con la pareja, contrario al rey emérito Juan Carlos I y doña Sofía, que siempre mostraron signos de protección y apoyo hacia su hija pese a haber saltado el escándalo.

Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin

Encestando en la corona

Fue en 1997 cuando Urdangarin logró escribir su nombre en la familia real. Un año antes había conocido a la infanta Cristina, gracias a los juegos olímpicos de Atlanta. Alto, rubio y de ojos azules, el deportista alcanzó a flechar a la princesa para iniciar su propio “cuento de hadas” –aunque el “felices por siempre” no se haya cumplido-.

Entonces su reputación era intachable. Se trataba de uno de los jugadores de balonmano más laureados de la historia de España. Ganó 52 títulos jugando con el club Barcelona: seis copas, dos recopas, 10 ligas y siete copas del Rey, solo por nombrar algunos. Así como par de bronces con la selección española entre las olimpiadas en la ciudad estadounidense y Sidney.

Tres años más tarde de su boda con Cristina decidió “colgar los tenis”, su mirada ya había sido fijada en el mundo de los negocios. De allí que para el 2001 el ex duque de Palma hubiese alcanzado los grados de máster en Ciencias Empresariales por la Universidad de Barcelona y licenciado en Administración de Empresas de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (Esade). Siendo justo en este último donde conocería a su principal socio en el tristemente célebre Instituto Nóos.

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Durante esa época se convirtió en el yerno perfecto del monarca y el padre de los cuatro hijos de la infanta. Los allegados del entonces rey aseguran que Juan Carlos veía en él un buen compañero que sabía seguirle.

“Iñaki estaba en las antípodas de Jaime de Marichalar (ex esposo de Elena de Borbón) (…), al que el monarca consideraba demasiado estirado. Iñaki era más cachondo, divertido. Precisamente, explican los que saben, la comparación con Marichalar es un factor importante para entender el devenir de la carrera del marido de la Infanta Cristina. Como es lógico, un deportista de élite acostumbrado a la competencia y al mérito no podía soportar el papel de marido que ejercía el entonces duque de Lugo y ni mucho menos aceptar ser un mero monigote de los Consejos de Administración. Por eso, cuando Diego Torres le ofreció asociarse en el Instituto Nóos no lo dudó un instante”, reseña el diario español El Mundo.

Familia real de España

Un “cuento de hadas” hecha novela negra

Tras haber pasado de la prensa deportiva a la rosa, en 2010, Urdangarin completó su recorrido por los periódicos cuando saltó a la sección judicial. Ese año, el juez instructor José Castro abrió una causa para investigar al Instituto Nóos, llevándole a ser asociado por primera vez con una posible trama de corrupción.

Las pesquisas del llamado “caso Palma Arena” revelaron los primeros indicios que apuntaban vínculos entre el Gobierno de las islas Baleares con la organización del marido de la infanta. Y ya en 2011, el exjugador de balonmano se sentó en el banquillo a declarar como imputado. 

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Urdangarin defendió que nunca se ocupó de temas contables, financieros ni fiscales en la empresa. Buscó convencer a los jueces de que él solo era un “amigable componedor” y un “mediador sin conocimientos de Derecho Administrativo”.

La Fiscalía le acusaba de haberse atrevido a abordar negocios impropios desde su posición para los que utilizaba el nombre del rey y la institución con el único fin de lucrarse. “Su posición institucional y su proximidad a la Jefatura del Estado resultó determinante para mover la voluntad de la autoridad que asumió sin cuestionamiento sus propuestas”, decía el escrito judicial, citado por medios españoles.

Durante el juicio, el exatleta no puedo evitar que su esposa saliera salpicada. Aunque centró todos sus esfuerzos en intentar desvincularla, No ayudaba que hubiese ocultado parte del dinero de sus negocios a través de la empresa Aizoon, de la que ella era titular al 50%.

En 2013, llegaba la otra imputación histórica, la de la infanta, siendo posteriormente anulada. Aún así, la postura de la infanta sobre la inocencia de su esposo fue inquebrantable, pese a haber admitido no conocer nada sobre sus negocios.

Rey emérito de España, suegro de Urdangarin

La condena y los delitos

Quien sí supo demasiado sobre lo que hacía Urdangarin fue la justicia española. El Tribunal Supremo de la nación europea decidió condenarle a cinco años y 10 meses de prisión, con una multa de 512.553 euros y siete años y seis meses de inhabilitación absoluta.

Los delitos que aparecen en la sentencia son los de prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude a la Administración Pública y dos delitos fiscales.

Se conoció que Urdangarin, aunque no es ni autoridad ni funcionario público, utilizó la influencia que su posición institucional le procuraba para “mover la voluntad” de las autoridades de la Comunidad Autónoma Balear, con el fin de que “se plegaran” a la contratación de sus proyectos.

Las pruebas aportadas acreditan que se sirvió de la relación de amistad íntima que le unía al recién nombrado director de Deporte de la región, José Luis Ballester, y del privilegiado posicionamiento institucional del que disfrutaba, por ser yerno del rey y, aprovechándose de ambas circunstancias, consiguió un contrato para la Asociación Instituto Nóos para el diseño y organización de una cumbre internacional sobre turismo y deporte, “con el consiguiente beneficio que dicha decisión le procuró”.

Además, reza la sentencia que el esposo de la infanta cometió malversación cuando, a través de su empresa, recibió fondos públicos, con el consentimiento del presidente del Gobierno Balear, Jaume Matas, para diseñar y organizar dicho evento, sin que el instituto cumpliera con las prestaciones que habían acordado a cambio.

Agregando que cometió fraude a la administración por haber simulado un acuerdo unánime de la Fundación Illesport, que nunca se produjo, para realizar un contrato de prestación de servicios. La sociedad se limitó a emitir y abonar las facturas por la Fundación.

Iñaki Urdangarin. REUTERS/Enrique Calvo

Una prisión real

Urdangarin ha ingresado en la mañana de este lunes 18 de junio en la cárcel de Brieva, en Ávila, donde cumplirá la condena a 5 años y 10 meses de prisión que le impuso el Tribunal Supremo por el caso Nóos. Pese a que la Justicia le impone una pena de duración media, el exduque de Palma podría conseguir el tercer grado con dos tercios de la condena cumplida, es decir, a los dos años de su estancia en prisión, siempre que demuestre buena conducta. Entonces, podría pasar a un régimen de semilibertad.

Por su parte, la infanta Cristina se enfrenta a una nueva vida. Y es que pasará por viajar semanalmente desde Ginebra, donde reside desde el 2013, para visitar a su marido. Dado que los encuentros del matrimonio no son iguales que los de cualquier otro preso español, desde el Ministerio de Interior ya desarrollan un protocolo de seguridad a seguir cuando Cristina quiera visitar a su esposo.

Mientras tanto, el abogado del exduque podrá presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y un indulto ante el Gobierno. Con cualquiera de las dos opciones se podría suspender la ejecución de la pena.

El ingreso en prisión de Urdangarin ha coincidido con la estancia de los reyes de España en San Antonio, Texas, EE.UU.  desde donde viajarán a Washington para reunirse el martes 19 de junio con el presidente  Donald Trump, y su esposa, Melania.

Luis Mendoza / Caracas / @MendozasWork

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