La Seguridad Nacional de Trump


La Estrategia de Seguridad Nacional del Presidente Donald Trump, un documento de 55 páginas presentado formalmente en diciembre del 2017 y en el que su equipo se ha tardado en elaborar casi un año, es el documento que mas “preocupa” y “ocupa” a seguidores – y enemigos- del presidente norteamericano según explican analistas expertos en seguridad y defensa.

Allí el mandatario recupera el concepto de fronteras seguras, y de realismo y resultados prácticos. En seguridad interior, aparece la necesidad de un muro en la frontera con México para abordar la masiva llegada de inmigrantes ilegales, el endurecimiento de los controles migratorios y la reforma de los flujos de migración legal.

Trump insiste en que primero hay que reconocer “los errores del pasado para colocar a Estados Unidos en el lugar que merece” y enfatiza la necesidad de “crear fronteras”, “proteger la patria” e incluir un plan económico internacional que defienda también sus intereses. Esto último, una verdadera novedad.

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“Nos defenderemos a nosotros mismos y a nuestro país como nunca antes lo hicimos”, afirmó el mandatario.

Para el analista y asesor militar, experto en seguridad,  James Nava la iniciativa de Trump es  “una de las mejores estrategias en décadas donde han plasmado ideas de extraordinario valor de expertos militares y en inteligencia  que habían sido ninguneados y marginados por la Administración Obama y se ha eliminado, con acierto, la corrección política que tanto mal hace a los países y a la sociedad”

“Reconocemos que la debilidad es la ruta más segura al conflicto y que un poder sin rivales es el medio más seguro para la defensa” aseguró Trump quien con su discurso recupera la política del ex Presidente Ronald Reagan de “Paz a través de la fortaleza”  consolidando, en consecuencia, un presupuesto militar para 2018 de 700.000 millones de dólares.

A Trump no le tembló el pulso para plantear,  la ampliación de la disuasión nuclear. “Si bien las estrategias de disuasión nuclear no pueden evitar todos los conflictos, son esenciales para prevenir ataques nucleares, ataques estratégicos no nucleares y agresiones convencionales a gran escala”, señala el documento de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, cuyo punto ‘ataques estratégicos no nucleares’ aparece como una nueva categoría de amenaza al país que no estaba presente en anteriores políticas de defensa y anticipa cambios en la Revisión de la Postura Nuclear, un documento que será público en las próximas semanas.

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La Estrategia de Seguridad Nacional recoge por primera vez las prácticas de comercio internacional injusto como una amenaza a la Seguridad Nacional. Para evitar los desequilibrios que amenazan la seguridad de Estados Unidos, Trump plantea la modernización de los acuerdos comerciales bilaterales y aplicar medidas de control exhaustivas. Para el analista Navas,  “no es de extrañar que países y empresas que se han lucrado durante años de este comercio injusto estén que se suben por las paredes”.  Este giro es, para muchos, especialmente acertado y encaja en el segundo pilar de esta Estrategia de Seguridad Nacional: la prosperidad económica, que es base esencial para  lograr una seguridad estable y justa.

En este sentido, el documento apunta que “Estados Unidos buscará acuerdos de comercio y de inversión bilaterales con países que se comprometan a un comercio justo y recíproco y modernizará los actuales acuerdos para asegurar que sean consistentes con tales principios (…) Estados Unidos debe contrarrestar todas las prácticas de comercio injusto que distorsionen los mercados usando todos los medios apropiados desde el diálogo hasta las herramientas de control”.

“Comercio internacional injusto” es una amenaza para la Seguridad Nacional según Donald Trump

Asegura Navas que Trump se lleva el mérito de haber colocado la seguridad económica como parte inherente de la Seguridad Nacional y de identificar a Rusia y China como competidores comerciales estratégicos que “buscan desafiar la influencia, los valores y la prosperidad de Estados Unidos”. Y el documento establece “un plan para afrontar las ambiciones económicas de ambos países, que muchas veces van en detrimento de los intereses de Estados Unidos”.

“China y Rusia están decididos a hacer las economías menos libres y menos justas, para hacer crecer sus ejércitos y controlar la información y los datos para reprimir a sus sociedades y expandir su influencia”, se indica en la Estrategia. Para Navas estas son grandes verdades  “que cualquier empresario reconoce en la práctica comercial habitual y que sólo los medios de comunicación progresistas ocultan con desvergüenza”.

“Estas competencias requieren que Estados Unidos reconsidere las políticas de las últimas dos décadas: políticas basadas en el supuesto de que el compromiso con los rivales y su inclusión en las instituciones internacionales y el comercio mundial los convertiría en actores benignos y socios confiables. En su mayor parte, esta premisa resultó ser falsa”.  Explica Navas que esa es “otra realidad que se ha ocultado en aras del buenismo y la corrección política”.  Para muchos, Trump aborda el tema de forma valiente – para muchos agresiva- y marca la ruta para luchar contra este desafío.

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El realismo de Trump sin duda impregna la nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Por ejemplo, reconoce que el orden económico internacional que ha impulsado Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial continúa sirviendo al interés nacional, pero que éste debe reformarse de forma adecuada para proteger a sus trabajadores “algo de lo que las elites, el establishment y muchísimos burócratas que viven de forma acomodada, no se han preocupado en décadas”. Trump ha llevado la voz de las clases medias a esta nueva Estrategia de Seguridad Nacional, la cual Nava define como “realismo con principios que adopta una visión clara de las amenazas que enfrentamos a la Seguridad Nacional y el hecho de que vivimos en un mundo competitivo en el que el equilibrio global se ha desplazado de maneras desfavorables hacia los intereses estadounidenses”.

Las grandes amenazas

La Estrategia coloca al régimen iraní como eje de la gran amenaza que enfrentan las naciones en Oriente Medio y establece  que “durante generaciones, el conflicto entre Israel y los palestinos se ha entendido como el principal factor que impide la paz y la prosperidad en la región. Hoy, las amenazas de las organizaciones terroristas y la amenaza de Irán están creando la comprensión de que Israel no es la causa de los problemas de la región”. 

Líder Supremo de la Revolución Islámica de Irán, Ayatola Seyed Ali Jamenei

En la Estrategia se definen tres grupos distintos de “retadores” a Estados Unidos: poderes revisionistas, regímenes deshonestos y organizaciones terroristas internacionales. La clasificación de “poderes revisionistas” incluye adversarios ideológicos que buscan “dar formas a un mundo antiético a nuestros intereses y valores”, incluyendo a China y a Rusia.

La Estrategia de Seguridad Nacional también articula la política de Trump referida a América Primero – America First–  y deja blanco sobre negro que la Administración Trump valora a los aliados y socios internacionales que comparten sus intereses, pero establece con claridad que los intereses de Estados Unidos no deben subordinarse a los acuerdos multilaterales ni cargar con costes excesivosde organizaciones globales como la OTAN o la ONU.  

Junto a los cuatro pilares de la Estrategia de Seguridad Nacional, se da especial relevancia a la defensa antimisiles, a un enfoque que busca preservar los avances tecnológicos para proteger nuestra innovación de seguridad nacional, y el desarrollo de la economía nacional como el activo estratégico más importante.  

Expertos militares y de inteligencia como James Navas, consideran la nueva Estrategia de Seguridad Nacional como excepcional, sorprendente, acertada, brillante e innovadora. “Trump ha recuperado el orgullo por los Estados Unidos que abanderó Reagan y lo articula con una estrategia que hará al país más fuerte en todos los aspectos. Entierra la política de apaciguamiento y rendición de la soberanía nacional  y la capitulación de Obama ante las tonterías progresistas”.  

Investigaciones TRIANGULANDO / Miami / @triangulandonet

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