Luis Posada Carriles: el peor enemigo de Fidel Castro


“Héroe” para algunos y “terrorista” para otros. Luis Clemente Faustino Posada Carriles alias “Bambi” es un anticastrista, nativo de Cienfuegos (Cuba), que pasó buena parte de su vida obsesionado con eliminar a su acérrimo enemigo, Fidel Castro, protagonizando una violenta existencia como agente de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA).

“Castro buscaba la oportunidad para matarme a mí y yo para matarlo a él”, declaró el propio Posada Carriles en entrevista con el diario estadounidense El Nuevo Herald, tras el fallecimiento del extinto líder de la llamada revolución cubana. 

Pero solo el destino pudo con ambos. El hombre a quien el dictador  cubano calificó como el “más famoso y cruel terrorista del hemisferio occidental” falleció este 23 de mayo a los 90 años, misma edad que tenía su archinémesis cuando murió de forma natural en La Habana en 2016.

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El exagente de la CIA pereció  cerca de las cinco de la mañana el el Hospital Memorial Regional de la ciudad de Hollywood, Florida

Sobreviviente de un cáncer de garganta, múltiples atentados y un derrame cerebral, la salud de Posada Carriles se había deteriorado de forma notoria en los últimos años tras sufrir varias fracturas de huesos en un accidente automovilístico en 2015.

“Lo siento mucho porque yo pasé cinco años de mi vida defendiéndolo y en ese tiempo se manifestó como una gran persona. Por lo menos trató de hacer algo por Cuba”, resaltó su abogado Arturo Hernández, citado por la agencia de noticias EFE. Y así fue.

Luis Posada Carriles

La pesadilla de Fidel

A lo largo de su vida, el anticastrista protagonizó distintos intentos por asesinar a Fidel Castro.

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Nacido el 15 de febrero de 1928, Posada Carriles se opuso al régimen cubano desde sus inicios y escapó de su país hacia Estados Unidos, donde adquiriría un papel clave entre el exilio cubano de Miami.

En 1959 a escasos meses de la toma del poder por Fidel Castro, se incorpora a los grupos contrarrevolucionarios que librarían una guerra de baja intensidad. Entre 1960 y  61 se registran 34 infiltraciones anticastristas desde Florida, con el uso de 13 embarcaciones entre aviones y lanchas; y en la Sierra del Escambray  operan más de 70 brigadas insurgentes. Posada se incorpora luego a los preparativos de una vasta operación militar diseñada por la CIA que partiría de Puerto Cabezas en Guatemala. Allí sirve como entrenador en la preparación, “de balsas de goma y motores silenciosos”. Finalmente, no participa en la invasión de “Bahía de Cochinos” en abril de 1961 (cuyo fracaso determinó el rumbo comunista de la revolución cubana), pero sigue entrenamientos en la base militar de Fort Benning en Georgia, de donde egresa como un aventajado “ranger”.

Posteriormente, en 1965, fue contratado por la CIA como instructor en un centro de entrenamiento en Florida, donde siguió trabajando hasta 1967.

Parte de la documentación desclasificada por la inteligencia estadounidense, y difundida por el Archivo de Seguridad Nacional (NSA), resalta que durante la década de los 60’s Posada Carriles ofreció sus servicios a la CIA para dirigir a grupos de exiliados que llevarían a cabo acciones militares contra el gobierno cubano. En una petición bajo el seudónimo “Pete”, detalló los armamentos y recursos obtenidos por varias agrupaciones del exilio isleño para realizar infiltraciones militares en el territorio gobernado por Castro.

Según informes de la época, para 1967 el agente dejó Miami para dirigirse a América Latina, donde realizó trabajos entre los años 70 y 80 para los servicios secretos de Venezuela, Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina, además de colaborar en armar a los Contras en la lucha con el gobierno izquierdista en Nicaragua, mientras aún mantenía vínculos con la CIA. Todo con la finalidad de evitar la expansión castrista por la región.

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En 1967 llegó a Venezuela, acompañado por Rafael Rivas Vázquez, Diego Arguello, y José Vásquez entre otros antifidelistas de la mano de Orlando García, jefe de seguridad de Carlos Andrés Pérez. Ya en ese tiempo la insurrección guerrillera pasaba directamente a las manos de Castro, inspirada en la estrategia intervencionista del “Che” Guevara. En la presidencia de Rafael Caldera en 1969 forma parte del equipo del director de la DISIP, Remberto Uzcátegui  y es designado jefe de la Brigada de Explosivos, y ya se le conoce como el  “Comisario Basilio”.

Orlando Bosh y Luís Posada Carriles en Miami, FL

En 1971, el régimen cubano le acusó de planificar un atentado contra Fidel Castro durante una visita del dictador al izquierdista Salvador Allende en Chile. La operación fracasó pero tiempo después fué señalado junto al medico cubano Orlando Bosh del asesinato del excanciller Orlando Letelier en Washington DC

Igualmente, en el año 2000, el exagente realizó lo que probablemente haya sido su último intento por matar a su enemigo, cuando presuntamente colocó 90 kilogramos de explosivo bajo el pódium donde el dictador daría un discurso con motivo a la Cumbre Iberoamericana en Panamá.

Posada Carriles fue detenido por ese motivo en el país centroamericano, aunque  la entonces presidenta, Mireya Moscoso, le indultó antes de dejar el mando, tras lo cual viajó a El Salvador y de ahí entró a Estados Unidos en 2005 de manera ilegal. Fué acusado de fraude migratorio y engaño para la obtención de la ciudadanía norteamericana, cargos de los que finalmente fue absuelto en 2011.

Peligroso para la CIA

El retrato del exagente en los expedientes secretos de la CIA lo colocaban como un informante tan peligroso que la propia agencia lo tenía estrechamente vigilado. Siendo entrenado y utilizado en sus planes para derrocar a Castro, pero también para que, presuntamente, espiara a sus amigos, otros exiliados cubanos anticastristas.

“Posada también era usado como fuente de información sobre las actividades de los exiliados cubanos”, señala el memorando de noviembre de 1976 enviado por el director de la CIA a su par en el FBI. A partir de agosto de 1966, continúa el texto, “él fue utilizado únicamente como informante de las actividades de la Representación Cubana en el Exilio (RECE)”, una organización basada en Miami.

En particular, Posada Carriles fue utilizado para monitorear los pasos de Orlando Bosch, con quien la agencia había mantenido un breve contacto entre 1962 y 1963, y a quien consideraba aún más peligroso que el exagente.

Documentos desclasificados, dejan en claro que la CIA consideraba como terrorismo los planes del anticastrista para derrocar al dictador cubano, y lo mantuvo bajo estrecha vigilancia, incluso cuando trabajó para la policía política DISIP en Venezuela, donde el organismo tenía otros agentes.

Bajo el título de “Planes terroristas de exiliados cubanos”, el organismo envió en julio de 1977 un resumen al FBI y al ejército estadounidense sobre una reunión en Santo Domingo de Posada Carriles, Bosch y otros anticastristas con el mayor del ejército estadounidense de origen cubano, Juan Armand Montes, quien había viajado a ese país para recabar el apoyo de los exiliados “en la cruzada contra Castro”.

De acuerdo con un coronel dominicano presente, la reunión tenía como objetivo “discutir varios planes terroristas”, entre ellos “colocar bombas en aviones cubanos y en misiones diplomáticas cubanas; sabotear naves cubanas y soviéticas; secuestrar al embajador cubano ante las Naciones Unidas y matar al funcionario cubano Carlos Rafael Rodríguez en Lisboa”.

La CIA también estuvo al tanto de los envíos de armas que hicieron el exagente y Bosch a insurgentes guyaneses en 1969; de su participación en un intento de derrocar al gobierno de Guatemala y de su rol en varios complots para neutralizar a Castro.

En más de una ocasión, las actividades de Posada Carriles llevaron a la agencia a considerar terminar su relación con él. En 1968 fue declarado “hostil” y tuvo que pasar una prueba de un detector de mentiras para disipar sospechas sobre “contactos con gangsters” y con la inteligencia cubana. Finalmente, la agencia concluyó que el agente era “una penetración extremadamente valiosa”, de acuerdo con un documento de 1971.

Sin embargo, esa misma etiqueta de “peligroso” llevó a que la institución temiera a que los lazos entre la CIA y el anticastrista dejara mal parada al órgano de inteligencia estadounidense ante la opinión pública tras la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 personas, y en el que el hoy fallecido exagente supuestamente estuvo involucrado.

“Compartimos la preocupación de la oficina central [por el] arresto de WSCARLET-3 y la posibilidad de sospecha/cargos adicionales [de] conexión [de] BKHERALD [la división de la CIA encargada de la ex Unión Soviética] con bombardeo”, revela un memo secreto de octubre de 1976. “Por el momento, la estación no tiene pruebas contundentes que vinculen directamente [a los agentes] W-3, W-1 o Ricardo Morales Navarrete al atentado del 6 de octubre de 1976 … De los tres, W-3 [Posada] parece haber sido el más implicado por su posible asistencia a Hernán Ricardo Lozano y/o Freddy Lugo” —Lugo trabajaba para Posada Carriles.

Hernan Ricardo y Freddy Lugo

La CIA estaba al tanto de pruebas que incriminaban a Posada, aunque consideró que eran “circunstanciales”. Según otro cable secreto de octubre de 1976, un agente de la CIA en la DISIP supo que las autoridades venezolanas tenían “evidencia que implica al sujeto 201-300985 [número de identificación de la CIA de Posada Carriles] en la voladura del avión de Cubana”.

Posada Carriles es juzgado y aunque negó su vinculación con el “Crimen de Barbados”, los informes y resultados de la investigación fueron concluyentes para su detención. Permaneció recluido desde 1976 hasta  el 18 de agosto de 1985 cuando escapa de la prisión de San Juan de los Morros, para reaparecer meses después en El Salvador.  En 1997 planifica una ola de atentados en lugares turísticos de La Habana.

El camino del guerrero

Sin importar el título que la historia termine por otorgarle a Luis Posada Carriles, para la comunidad cubana en el exilio él siempre será “un hombre que tuvo a una Cuba libre como su meta”, dice a TRIANGULANDO la periodista cubana Ninoska Pérez Castellón.

Resalta que es una “pena” que su fallecimiento se haya dado sin llegar a ver realizado ese objetivo, la libertad de Cuba,  por el que batalló gran parte de su vida, mientras enfrentó a los Castro.

Ramón Saúl Sánchez, Director del Movimiento Democracia, a quien el régimen de La Habana ha querido vincular a Posada Carriles, asegura que fué hace apenas 3 años que lo conoció y que aunque sus formas de luchas son distintas “Posada representa una etapa de lucha muy desigual para los cubanos. Nadie le reclama al régimen castrista que tomara el poder – y se mantenga en él- por las armas sin embargo al exilio si lo condenan por eso” subraya Sánchez quien pago casi 5 años de prisión en EE.UU por negarse a hablar en una investigación sobre un intento de atentado a Fidel Castro. “Posada Carriles es el último Mohicano en la lucha armada de su época” asegura el connotado activista quien reside en Miami.

Por su parte, la periodista cubana y ex presa política Caridad “Cary” Roque resume la biografía del exagente de la CIA como un hombre que “desde muy joven abandonó los estudios de medicina para enfrentarse al terrorismo estatal que se apoderó de Cuba” con la llegada de la llamada revolución.

“Todo lo que se pueda decir de él está escrito en su cuerpo porque siempre fue un target de los Castro”, resalta en alusión a los múltiples atentados que sufrió Posada Carriles.

La periodista defiende al hoy fallecido de quienes le acusan de terrorista. “Él nunca estuvo involucrado con el terrorismo. Los terroristas son los que están desgobernando a Cuba y a Venezuela”.

Por ello, concluye, será recordado como “una leyenda, un héroe y un hombre combativo de la lucha contra el terrorismo internacional. Una persona que pudo haber tenido una vida fácil, pero que siguió el camino del guerrero porque la única forma de vencer a una tiranía es de la manera en que ellos llegan al poder: por la fuerza”.

Luis Mendoza / @MendozasWork / Caracas

Investigaciones TRIANGULANDO / Miami / @triangulandonet

 

 

 

 

 

 

 

 

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