Luna Llena en Tauro


Ya estamos de camino a esta extraordinaria y potente Luna Llena en Tauro, que como todas, trae un mensaje único y  esclarecedor para muchos de nosotros. Su intensidad siempre dependerá de qué contactos hace en tu carta natal. Lo de “unico”, va porque en esta lunación el Sol se encuentra al lado de Venus (retrógada todavía en Escorpio) y la Luna en línea con Urano en Tauro. Es decir, existe una oposición Urano-Venus y la Luna Llena la activa. Todo en la angularidad Tauro-Escorpio. Pero es que esta gran oposición forma ángulos de 90º (cuadraturas) a los Nodos Lunares (en Acuario-Leo), por tanto forman una Gran Cruz, en signos fijos, aspecto que energiza, llama a la acción, a la liberación, confronta, impulsa al cambio, al mismo tiempo que lucha por mantener el status quo, para no perder ese sentido de seguridad que todos necesitamos. Por tanto, no es una situación muy fácil, especialmente para los signos fijos: Tauro, Leo, Escorpio, Acuario. Muy especialmente aquellos nacidos en los primeros grados de estos signos, por tanto: entre el 19 y el 22 de Enero, entre el 19 y 22 de Abril, entre el 22 y 25 de Julio, y entre 22 y 25 de Octubre.

Con esto no quiero decir que se trata de una situación negativa, sino todo lo contrario. “Difícil” no es sinónimo de “negativo”. Difícil es sinónimo de desafío y es a través de ellos  que uno encuentra su fuerza interna, expande su intelecto y se acerca al alma. Esto nos recuerda que si ignoramos estos mensajes de los Dioses, podemos confundir sus bendiciones con maldiciones. Los dioses no nos envían maldiciones sino que somos nosotros que convertimos esos regalos de los Cielos, en ellas, por no entender el mensaje que viene con cada uno de estos desafíos. Si logras mirar con atención y detenimiento lo que tienes enfrente, lo que está escondido en ello se te revelará. Esto requiere “mirar” de una forma especial, con los dos ojos y los oídos bien abiertos, y no con desgana. También se necesita dejar los prejuicios a un lado y simplemente observar. Entonces la visión cambia completamente y podemos comenzar a “ver” lo que realmente está enfrente nuestro.

Esta Gran Cruz que envuelve los Nodos Lunares, nos impulsa a mirar al frente con la consciencia de lo que dejamos atrás, sin olvidar,  sino simplemente para evolucionar, que es el impulso natural de la Vida. Acceptando la sabiduría que emana de mirar,  no sólo hacia afuera, sino también hacia dentro, trabajo que requiere un  “coraje” inconmensurable y la convicción de que es allí donde encontraremos el néctar.

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Esta lunación que envuelve a Venus en Escorpio, en retrógrado y en oposición a Urano, parece evocar la historia de Innana (Diosa del Cielo), a veces llamada Ishtar, la Venus sumeria y su descenso al Submundo a encontrarse con su hermana Ereshkigal (Diosa del Submundo).   El descenso de Innana es un llamado de lo femenino, una llamada a transitar ese sendero que toda mujer debe recorrer para re-encontrarse con su lado más primitivo y salvaje, para poder sentirse completa. Cuando Innana decide descender al “mundo invisible” para acompañar a su hermana en un momento doloroso causado por la muerte de su esposo, al llegar a la primera puerta del Inframundo, se detiene ya que alguien le pide que se declare. El portero del Gran Abajo, le pregunta su nombre, a lo que ella responde: “soy Innana, Diosa de los Cielos y vengo a ver a mi hermana”. El hombre informa a Ereshkigal, reina del gran abajo, que Inanna, “Reina del cielo, del lugar donde sale el sol”, pide la admisión a la “Tierra sin Retorno” para presenciar el funeral de Gugalanna, marido de Ereshkigal.
Para esto debe pasar por 7 portales ( símbolo de los 7 chacras, y del recorrido de Urano por cada signo) y en cada uno de ellos debe despojarse de alguna pieza de su vestimenta: primero que nada, su corona, luego su collar, luego sus pendientes y así susesivamente hasta quedar completamente desnuda. Este magnífico símbolo de lo que se requiere en el viaje al encuentro con nosotras mismas, donde nada material puede distraernos, ni posición social, ni dinero, pues allí eso no significa nada, y además nadie puede acompañarnos. Este recorrido sólo podemos hacerlo solas. Cuando finalmente llega frente a su hermana esta procede a golpearla y clavarla en una estaca para que muera lentamente. Afortunadamente, Innana había dejado instrucciones a su más fiel asistenta,  Ninshubur, que si ella no estaba de vuelta en 3 días,   debía ir a buscar primero a sus padres, y si ellos se negaban a ayudar, buscar ayuda en Enki, dios del Agua y la Sabiduría quien sin ni siquiera  pensarlo, corre al submundo a rescatar a Innana. Ereshkigal, sufriendo por la muerte de su marido, recapacita y finalmente deja ir a Innana y le devuelve la vida con la condición que ésta enviara a alguien en su lugar.

Cuando Innana vuelve a su reino, se encuentra a su marido disfrutando del trono, sin dolor alguno por su muerte y decide que será él quien le reemplaze en el Submundo. Hay varias versiones de esta historia, en una de ellas, Innana se apiada de su marido y arregla con su hermana Ereshkigal, que él pasará 6 meses del año en las oscuridades y los otros 6 retornará a ella en los Cielos. Esta historia es parecida a la de Ceres y Persefone,  que reflejan las cuatro estaciones del año y los 6 meses que se pasan en el submundo son un símbolo del Otoño y el Invierno.

Desde luego es difícil saber el significado de estas historias en el momento que fueron escritas, pero simbólicamente, sí que hablan claramente del viaje femenino a las profundidades de las emociones más primitivas y el encuentro con la Sombra. No sólo lo he vivido en mi propio viaje, sino en el de las innumerables valientes mujeres sin verdadera conexión con Madre, con quien he trabajado en terapia y quienes he acompañado a través de estos 7 portales. Y es que la verdadera liberación sólo llega después de haber recorrido las catacumbas del alma.

El viaje de Venus en retrógrado en el signo de Escorpio, siendo la regente de esta Luna Llena en Tauro, parece relatar este tipo de experiencias, que nos fuerzan a confrontarnos con lo que realmente sentimos cuando no estamos distraídas por el móvil, el ordenador, los amigos, el trabajo, la TV, la pareja, y todo aquello que impide que nos miremos con atención permitiéndonos sentir de verdad. Este proceso puede ayudarnos como nada más, a comprender porqué atraemos el tipo de pareja, con quien nos encontramos más de una vez, o porqué no nos encontramos con la pareja que deseamos. Las hijas del patriarcado padecemos de este tipo de dilema y es sólo a través del encuentro con la Diosa, que podemos encontrar respuestas.

Saturno ya se aleja de la cuadratura a Kirón que nos acompañó todo el año, desde segunda parte del 2017, y que nos deja con la certeza interna que nuestra herida, viene desde mucho más lejos que el principio de nuestra vida, y que a cada uno de nosotros nos toca curar “nuestro trozo” del dolor, ya que no podemos hacernos cargo del dolor de nuestros padres y nuestros abuelos y por sobre todo, que ello no significa que les amemos y respetemos menos y comprendamos lo que les tocó vivir.

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Esta Luna Llena en Tauro, recibe un trígono de Saturno que muy amigablemente nos entusiasma con la idea que es posible mantener los pies en la tierra y mantener estructuras y al mismo liberarnos interiormente. Liberarnos de los dolores de nuestros ancestros no significa dejar de reconocerles como el motivo de nuestra existencia.

Si eres una mujer jóven, no temas este viaje, déjate llevar por tu maravillosa sabiduría interna y ten fé, en todas las mujeres que vivieron todo tipo de dolores y alegrías antes que tú, cuyo conocimiento y voces llevas en tu interior.

Feliz Luna Llena en Tauro a todos!

Christina Laird / @astrologyworks

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