Mafias, corrupción y debacle productivo: PDVSA es Venezuela


La estatal petrolera venezolana enfrenta en la actualidad una de sus peores crisis. Responsable de más del 95% de los ingresos de la nación, la baja productividad de la empresa ha causado pérdidas de hasta 8 mil millones de dólares para su país

La crisis generalizada que azota a Venezuela se ha reflejado en su estatal petrolera. La empresa que maneja a la principal industria del país caribeño, y que representa a más del 95% de los ingresos totales de la nación, se ha sumergido en una de las peores debacles de su historia.

Tal ha sido la recesión en la que ha entrado la compañía que ni siquiera el maquillaje al que fueron sometidas sus cifras de producción ha podido mostrar una mejor cara de la firma.

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La fiscalía general venezolana, designada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) “profundamente chavista”, lleva a cabo una investigación dentro de la estatal petrolera por casos de corrupción en el que fueron apresados 10 funcionarios de la empresa por la realización de “labores de maquillaje de cifras de producción” para demostrar “eficiencia”, así como falsos niveles de comercialización.

De acuerdo con el actual titular del Ministerio Público de Venezuela, Tareck William Saab, en total el desfalco al Estado por este hecho suma 1.156 millones 900 mil dólares por barriles de crudo no producidos entre 2014 y 2017  http://www.eluniversal.com/noticias/politica/detenidos-funcionarios-pdvsa-oriente-por-corrupcion_677527 

Sin embargo, lo que llama la atención de la denuncia de la fiscalía general es que justo en 2014, cuando se supone comenzó el maquillaje en las cifras de productividad de la compañía a fin de demostrar “eficiencia”, inició la constante caída en los niveles de producción del crudo venezolano. Para entonces el descenso fue del 4%, al fabricar 2.78 millones de barriles por día (bpd) en lugar de los 2.89 millones que realizaban en 2013.

Mientras que en el los últimos años la estatal venezolana ha dado la percepción de que sus índices de productividad caen mensualmente a su mínimo histórico. Para 2015 PDVSA pasó a tener un promedio de producción anual de 2.65 millones bpd, en 2016 bajó a 2.37 millones bpd y este 2017 la firma ni siquiera supera la barrera de los dos millones de barriles diarios, al producir solamente 1.95 millones bpd, según números reportadas por Petróleos a Venezuela S.A a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Es la primera vez desde la década de 1980 que el país desciende a esos niveles de producción de crudo.

“PDVSA ha dejado de producir este año hasta 30 mil barriles por día. Estamos en menos de los dos millones y no llegamos a un millón 900 mil barriles y lo que es más lamentable es que la producción sigue cayendo y no se está haciendo nada”, asegura el secretario general del sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos del estado Falcón en Venezuela, Iván Freites.

Sus palabras vienen a confirmar los reportes de la Opep. Allí se indica que entre los 14 países que integran la organización petrolera Venezuela es el que más ha visto descender su productividad. Su debacle de elaboración de 27% en dos años está muy por debajo de la caída de 10.19 millones bpd en 2015 a 10.05 millones bpd que reportó Arabia Saudita este 2017, por solo citar un ejemplo. http://www.opec.org/opec_web/static_files_project/media/downloads/publications/OPEC%20MOMR%20November%202017.pdf

 

Soberanía por dinero

La caída de la productividad de PDVSA también ha significado menos ingresos para Venezuela. La nación que hoy sufre una de las peores crisis económicas de su historia, con una inflación estimada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1.133% para finales de año y una severa escasez de alimentos y medicinas, ha dejado de percibir unos 8 mil millones de dólares desde el año 2015 que han podido utilizarse para la importación de los artículos de primera necesidad que clama el pueblo de ese país desde hace varios años.

“Por la caída en la producción, en 2015 se dejaron de percibir 1.83 millardos de dólares; en 2016 fueron 3.5 millardos de dólares y en lo que va de 2017, al menos 2.6 millardos de dólares más”, dijo el economista Luis Oliveros al rotativo venezolano El Nacional  http://www.el-nacional.com/noticias/economia/desde-2015-pdvsa-perdido-millardos-por-caida-produccion_206835

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Y ha sido esta entrada de divisas lo que precisamente ha podido llevar al Gobierno venezolano a arrendar una de las refinerías más grandes de América Latina a sus gigantes aliados políticos y comerciales: Rusia y China.

A finales del pasado mes de octubre se conoció sobre una negociación realizada dentro del “máximo secreto” que pone en manos de Moscú y Pekín al complejo refinador de Amuay el más completo de Venezuela, con una capacidad instalada para producir unos 960 mil barriles de petróleos diarios.

La transacción ha llegado a ser considerada como la entrega de la soberanía nacional a los socios internacionales del presidente Nicolás Maduro, en tanto transgrede una de las principales políticas bandera del expresidente y “papá político” del actual mandatario venezolano, Hugo Chávez: la nacionalización petrolera.

Chávez era un fuerte crítico de una Ley promulgada en 1976 por el ex jefe de Estado Carlos Andrés Pérez que reservaba al Gobierno la industria y el comercio de hidrocarburos debido a que, decía, “no hubo ninguna nacionalización del petróleo, sino un acuerdo entre las elites nacionales e internacionales, para repartirse los dividendos de ese recurso”, citado por el portal oficialista de noticias La Iguana.

Un artículo titulado “De la privatización a la nacionalización de la industria petrolera en Venezuela”, y publicado en el portal web de la propia PDVSA, indica que Pérez formuló e introdujo una modificación sustancial al artículo cinco del proyecto original de la Ley que “desvirtuó la esencia de una auténtica nacionalización”.

Dicha ordenanza señalaba que “en casos especiales y cuando así convenga al interés público, el Ejecutivo Nacional o los referidos entes podrán, en el ejercicio de cualquiera de las señaladas actividades, celebrar convenios de asociación con entes privados, con una participación tal que garantice el control por parte del Estado y con una duración determinada. Para la celebración de tales convenios se requerirá la previa autorización de las Cámaras en sesión conjunta, dentro de las condiciones que fijen, una vez que hayan sido debidamente informadas por el Ejecutivo Nacional de todas las circunstancias pertinentes”.

Pero a pesar de que esta medida fue revocada años atrás, llama la atención que sea el Gobierno del “hijo político” de Chávez quien bajo las circunstancias “especiales” en las que se encuentra el país, sumergido en la peor crisis económica de su historia reciente y con una deuda externa que luce cada vez más impagable, tenga el escenario “conveniente” para celebrar el mencionado trato, aunque sin la aprobación del Parlamento, el cual está dominado actualmente por la oposición  http://www.caraotadigital.net/investigacion/refinerias-amuay-cardon-pdvsa-rusia-china/

Y es que tanto Venezuela como su estatal petrolera han tenido gravísimos problemas para cumplir con sus obligaciones. Según la calificación de la agencia Standard & Poors, la nación entró en default parcial tras el impago de 200 millones de dólares en sus bonos globales, lo que amenaza con desencadenar el incumplimiento de su abultada deuda externa.

Asimismo, la firma Fitch degradó a default restrictivo (RD) la nota de PDVSA por considerar que retrasó el pago de vencimientos de la deuda. “Esta calificación refleja el incumplimiento en el pago de bonos al 2 de noviembre y 27 de octubre debido a demoras de procedimiento que hicieron que los tenedores recibirán los pagos del principal hasta una semana después de la fecha debida”, subrayó la calificadora de riesgo a través de un comunicado.

Esta situación llevó además a la agencia Moody’s a advertir que la deuda externa venezolana está entre las más difíciles de reestructurar. “La hipotética reestructuración sería una de las más largas y complicadas”, se lee en un texto emitido por la compañía, el cual estima que “la reestructuración combinada, que se produciría después de los pagos incumplidos de los intereses de bonos por parte de la empresa petrolera nacional, PDVSA, y del Gobierno, superaría probablemente los 65.200 millones de dólares”.

Con reservas internacionales de solo 9.700 millones de dólares, el país petrolero debe pagar en lo que resta del 2017 al menos 1.470 millones de dólares y para 2018 tiene obligaciones por más de 8.000 millones. Por ello no extraña que el Gobierno venezolano busque cualquier clase de negociación con Rusia y China que le dé una bocanada de oxígeno financiero aun a costa de su soberanía con la entrega del complejo refinador de Amuay.

A fin de cuentas, hasta ahora Pekín y Moscú son quienes han prestado más dinero a Venezuela dentro de los convenios bilaterales de cooperación, y cuyas divisas se han tornado indispensables ante las restricciones a las cuales sometieron las sanciones individuales aplicadas por la administración de Donald Trump contra el Ejecutivo de Maduro.

 

 

Corrupción desbordada

A todo ello se une una verdadera cacería de brujas que se ha desatado dentro de la estatal, venezolana producto de la investigación sobre la trama de corrupción que lleva a cabo la fiscalía general del país.

Por los momentos han sido detenidos decenas de funcionarios por las pesquisas que ha adelantado el Ministerio Público, aunque fuentes dentro de la propia PDVSA aseguran que la misma no es más que una “pelea de mafias” que busca desterrar de la empresa cualquier rastro del exministro y expresidente de la petrolera Rafael Ramírez, también conocido como “el zar del petróleo venezolano”.

El líder del sindicato de trabajadores petroleros, Iván Freites, denuncia que dentro de las instalaciones de la firma se formaron bandos una vez el chavismo tomó el completo control de la petrolera en 2003.

En la actualidad estas “mafias”, como las cataloga el sindicalista, son controladas por el exministro Ramírez, responsable de convertir a Petróleos de Venezuela en una compañía adepta al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), y por una figura del Alto Gobierno, misma que se ha encargado de iniciar el destierro del primer grupo.

Y tal ha sido el éxito de este personaje en eliminar todo vestigio de la figura de quien fuera la mano derecha de Chávez en el sector energético que entre los detenidos por los casos de corrupción se pueden encontrar figuras como el exministro de Petróleo Eulogio Del Pino, el expresidente de PDVSA Nelson Martínez, ambos aliados del otrora “zar del crudo”, así como José Enrique Luongo y Diego Salazar, primo de Ramírez y responsable de los seguros y reaseguros de la petrolera durante los diez años en que su pariente estuvo en la presidencia de la estatal venezolana.

http://www.el-nacional.com/noticias/politica/detuvieron-nelson-martinez-eulogio-del-pino-por-corrupcion_213577

 

 

Por ello, tanto Freites como el sindicato de trabajadores petroleros de Venezuela desestiman que estas investigaciones acaben con lo que ocurre dentro de la estatal, como “la práctica de contrabando, el transporte de productos ilícitos y la entrega de la soberanía nacional a otros países”. Ello porque “no se está atacando el problema de fondo porque es solo una pelea de bandas”, insiste.

Las palabras de Freites podrían alertar si se consideran los recientes movimientos que se han realizado en torno a la estatal venezolana. A través de la Gaceta Oficial 41.276 del pasado 10 de noviembre, el Gobierno de Maduro entregó una superficie de casi 600 kilómetros cuadrados del Área Junín de la Faja Petrolífera del Orinoco Hugo Chávez Frías, una de las más grandes reservas

de crudo del mundo, a la sociedad creada entre PDVSA y una empresa holandesa vinculada al lavado de dinero para desarrollar actividades petroleras.

El ahora detenido exministro del Petróleo, Eulogio Del Pino, fue el encargado de delimitar el área geográfica de 593,92 Km2 del Bloque Junín 10 de la Faja del Orinoco para que la empresa mixta Petrosur, constituida entre la Corporación Venezolana del Petróleo S.A. (CVP) y la empresa Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas (Ipisa), realice dichas labores. https://www.aporrea.org/media/2017/11/41.276.pdf

Así, la compañía, en la que la estatal venezolana y la privada holandesa tienen una participación accionaria de 60-40, se encargará de operar uno de los bloques de la Faja del Orinoco donde se presume hay 10.500 millones de barriles de crudo extrapesado.

Esta nueva asociación se une a las más de 40 empresas mixtas que trabajan en la Faja Petrolífera, en la que intervienen naciones como Rusia, China, Italia, India, Francia, Noruega, España, Estados Unidos y Malasia; y en la que la actual administración del Ministerio Público lleva a cabo la investigación por la trama de corrupción que desató la entrega de contratos con sobreprecios que se llevaron a cabo en la zona.

Por ello, llama la atención que la nueva socia de PDVSA sea precisamente una empresa vinculada al lavado de dinero en el exterior. Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas es una fundación holandesa con fideicomiso llamada Inversiones Petroleras Iberoamericanas y cuyos administradores han ocupado varias líneas en la prensa española por corruptela.

Entre ellos destaca el exvicepresidente de Repsol José Ramón Blanco Balín, quien fuera imputado en el caso Gratel, una red de corrupción política vinculada al gobernante Partido Popular español, de Mariano Rajoy; y John Willekes MacDonald y Jacob Broers, acusados dentro de la investigación que se le sigue al expresidente de la Generalitát de Catalunya Jordi Pujol por delito de blanqueo de capitales, entre otros.

Ante este escenario, nada parece indicar que el camino que transitará PDVSA en el futuro próximo vaya a ayudar a sacar a Venezuela de la crisis generalizada que afronta en la actualidad y que va de la mano de los problemas de su estatal petrolera.

Héctor A. Díaz / Caracas / @HecADíaz

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