Manuel Zelaya: Artifice y Beneficiario de la “Caravana Migratoria”


Manuel Zelaya, el expresidente socialista de Honduras cercano al chavismo, es hoy uno de los grandes beneficiarios de la caravana de inmigrantes hondureños que se encaminan hacia la frontera de Estados Unidos y –posiblemente- uno de los principales artífices de este evento, junto a sus aliados de la izquierda latinoamericana.

De allí que la postura del exgobernante sobre la multitudinaria marcha sea tan tajante. EEUU está “legal y moralmente obligado” a dar asilo a estos migrantes “por el estado de terror y muerte, provocado por la violencia militar, fraude, privatizaciones y crimen organizado de la dictadura de JOH (presidente Juan Orlando Hernández), que ellos sostienen y apoyan”, escribió en su cuenta Twitter a pocas horas de haberse viralizado el suceso

Sus palabras podrían ser coherentes con la ocasión, siendo una de las principales cabezas de la oposición en su territorio. Al tiempo que la lógica lleva a exigir un mínimo de compasión con los migrantes que ahora intentan entrar en territorio norteamericano. A fin de cuentas, es cierto que existen motivos para que este fenómeno haya ocurrido.

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Y es que Honduras es el segundo país más pobre del continente después de Haití. De sus más de nueve millones de habitantes, 67% de ellos (6.2 millones) son pobres y cerca del 45% (2.7 millones) viven en la pobreza extrema, de acuerdo con datos publicados por la Conferencia Nacional de Estadísticos de dicho territorio en 2017. 

Por ello tampoco extraña que recientemente medios internacionales hayan reseñado este éxodo como un acto espontáneo de desesperados que están huyendo de la pobreza, la violencia, la falta de oportunidades laborales y la crisis económica y social. Porque sí, es innegable que estos problemas abundan en la nación centroamericana, pero también es evidente el oportunismo político en la situación. Por lo que también vale cuestionar qué responsabilidad cae sobre un tercero en manipulaciones políticas que habrían llevado a los migrantes a marchar exponiendo sus vidas, para sacarles provecho.

Zelaya el hombre en las sombras

En este punto entra perfectamente el expresidente hondureño, quien ya ha negado las acusaciones que lo vinculan con este hecho, calificando las versiones de “falacias” y resaltando que se trata de un movimiento social histórico y legítimo.

“Es un problema político. Es una forma de distraer del verdadero problema y una forma arbitraria del Gobierno de no querer reconocer los problemas internos que está sufriendo la población”, dijo a CNN en Español.

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Además, aseguró que no se trataba solo de una caravana, sino de múltiples grupos que estaban saliendo de diferentes puntos del país. “Están saliendo de Honduras demandando empleo, trabajo. ¿Qué delito, pregunto yo al mundo entero, qué delito es buscar un empleo para sostener a sus hijos y a su familia? El Gobierno lo único que hace aquí es represión. Hambre y represión. Es un presidente que no es legítimo. Por eso vemos este fenómeno aumentar”, cuestionó.

Manuel Zelaya

No obstante, el ex jefe de Estado tiene motivos para manejar las riendas de esta caravana desde la oscuridad y las evidencias parecen respaldar esta tesis.

En primer lugar, nunca antes se había visto una ola migratoria tan bien organizada, disciplinada y sincronizada políticamente para que unos 14.000 hombres, mujeres y niños entren en Tijuana o Mexicali el 6 de noviembre, fecha marcada en el calendario para las elecciones de medio término en EE.UU., donde se escogerán a miembros del Congreso y gobernadores.

Y en segundo, la participación de Bartolo Fuentes. Un exdiputado y miembro activo del partido fundado por Zelaya, Libertad y Refundación (Libre), quien ha sido presentado por la prensa hondureña como coordinador de la actual caravana migratoria y quien fue detenido por la Policía guatemalteca.

Su participación habría comenzado con un grupo de Whatsapp, según el diario La Tribuna de Honduras antes de su detención. La difusión en medios y redes sociales hizo que, en vez del grupo original de 160 inmigrantes, unas 1.200 personas salieran en caravana desde San Pedro Sula el pasado sábado 13 de octubre, y otras muchas siguieran sumándose diariamente, reseñó el rotativo. 

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No en vano, el propio presidente de Honduras alertó al vicepresidente de Estados Unidos sobre la relación de la izquierda de su país con este fenómeno.

“El presidente de Honduras me dijo que (la caravana) fue organizada por grupos de izquierda hondureños, financiada por Venezuela y enviada al norte para desafiar nuestra soberanía y nuestra frontera”, afirmó Mike Pence en una conferencia patrocinada por el diario The Washington Post.

Un poco de ayer para entender el hoy

El hombre que con sus 1,90 metros de estatura, sombrero vaquero, botas camperas y un espeso bigote ganara las elecciones hondureñas de 2005, contra todo pronóstico y gracias a una campaña populista, fue ‘desterrado’ de su país el 28 de junio de 2009 por un golpe militar.

También conocido como “Mel”, Zelaya nació el 20 de septiembre de 1952 en la ciudad en Olancho (Honduras), bajo el seno de una familia adinerada. Tras terminar el bachillerato ingresó en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras para estudiar Ingeniería Civil, carrera que

abandonaría en el segundo curso para dedicarse a sus actividades empresariales en el campo, donde ya era propietario de grandes aserraderos.

En la década de los 70 se afilió al conservador Partido Liberal de Honduras (PHL), donde ocupó diversos cargos de responsabilidad hasta que con la llegada del nuevo siglo, decidió postularse a la presidencia, lo que lograría en su segundo intento.

Bajo el eslogan “Urge el cambio, urge Mel”, Zelaya presumía de ser honrado y centró su candidatura en tres temas que reocupaban a los ciudadanos de su nación: la delincuencia juvenil, para lo que propuso endurecer las penas y aumentar el número de policías; la pobreza, prometiendo que tanto él como sus ministros irían a trabajar en transporte público porque “no hay derecho a que en un país tan pobre como Honduras los dirigentes tengan tantos lujos”; y la corrupción, poniendo como ejemplo que sus negocios empresariales nunca habían dado un escándalo.

Tras llegar al poder formó un gabinete integrado mayoritariamente por miembros de su partido, pero pronto dejaría a todos descolocados al dar un viraje anunciando que su mandato sería de tendencia izquierdista y socialista, algo opuesto a la línea del Partido Liberal.

Entonces se convirtió en uno de los que inicialmente comenzaría con la exportación del modelo bolivariano, en esa estructura que trató de captar a incondicionales de un movimiento que inició entre Cuba y Venezuela, recuerda el exembajador de Venezuela en la ONU, Milos Alcalay.

“Zelaya estuvo entre los primeros que formaron parte de ese respaldo. Sus orígenes no son socialistas, pero paulatinamente se fue identificando plenamente con el proceso de explotación del modelo bolivariano”, señala a la redacción de TRIANGULANDO.

Antes de finalizar su mandato, que acababa en 2010 sin posibilidad de reelección, desató una crisis política en el país tras convocar una consulta para reformar la Constitución, tras un intento por seguir el camino señalado por el propio Chávez en su seguidilla de referendos y que fue exitosamente copiado por Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, ambos miembros del ALBA.

No obstante, la jugada no funcionó para Zelaya y fue declarada ilegal por organismos como el Parlamento y la Corte Suprema de Justicia, y se saldó con el “secuestro” del presidente por parte de los militares.

Un grupo de militares lo sorprendió en su cama la madrugada del 28 de junio y lo expulsó en pijamas a Costa Rica. En su lugar fue nombrado Roberto Micheletti, que gobernaría de facto hasta los comicios de noviembre de 2009, cuando Lobo fue designado mandatario.

Tras el golpe, Zelaya se pasó una semana viajando entre Managua, Nueva York, Panamá, San Salvador y Washington, hasta que intentó su primer retorno fallido a la capital hondureña el 5 de julio a bordo de un avión venezolano. http://triangulando.net/fin-thomas-shannon/

“En aquel momento, el canciller Nicolás Maduro acompañó a Zelaya a quien se le había aplicado el derrocamiento por incumplimiento a la Constitución y sin embargo se trató bajo todos los medios elevar a la presidencia, pero fracasó”, narra el exdiplomático.

En 2011 organizó el movimiento político Libre, con su esposa como abanderada, el cual intentó tomar el poder en 2013 y 2017 en las urnas, aunque fallaron y se negaron a aceptar los resultados de la elección y la calificaron de fraudulenta.

Chávez, ALBA y Narcotráfico

Si algo caracterizó al mandato del socialista hondureño, fue su relación con el chavismo.

“Yo le decía anoche que ahí estábamos los dos presidentes derrocados de este siglo. Solo que él se quedó sin soldados, porque pueblo tiene”, dijo el entonces mandatario Hugo Chávez, tras reunirse con un ya destituido Zelaya, justo después de nombrarlo Coordinador Jefe del “Consejo Político por la Defensa de la Independencia y la Democracia” de Petrocaribe, una subsidiaria de la estatal petrolera venezolana.

Dentro de la nación centroamericana no había dudas del protagonismo de Chávez en la crisis que marcó la salida del exmandatario. En las manifestaciones de respaldo a la acción militar en las calles de Tegucigalpa los carteles rezaban: “No queremos ser Venezuela”.

De hecho, una de las razones que el presidente Micheletti esgrimió abiertamente como motivo del derrocamiento de su predecesor fue su cercanía con el régimen chavista, rechazo que tuvo eco, en diferentes grados, desde Canadá hasta la Patagonia, pasando por Washington.

Tampoco fue en vano que los distintos actores políticos y militares de Honduras identificaran la reelección que intentaba promover el exmandatario hondureño como el botín de guerra en su lucha contra la influencia chavista.

Pero sus vínculos con el ALBA y el chavismo podrían ir más allá de una simple ideología. A los pocos días de ser derrocado, la Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica) emitió un comunicado advirtiendo al gobierno de Estados Unidos y al presidente de Costa Rica, Oscar Arias; que su insistencia en el regreso de Zelaya al poder podría favorecer los intereses del narcotráfico en la región.

Mel Zelaya junto a Nicolás Maduro

Según el organismo, Zelaya no solamente intentó dar un golpe a la Constitución, por lo cual fue depuesto legítimamente; sino que durante su gestión Honduras se estaba convirtiendo en un narcoestado.

“No es casual que Zelaya haya auspiciado el avance del narcotráfico, porque todos los demás integrantes del ALBA también lo han hecho“, afirmaba en el texto. Se basaban en una realidad: Honduras se había convertido en el gran “hub” de las rutas centroamericanas del narcotráfico.

Lo era desde que Caracas se convirtió en la gran puerta de salida de la cocaína colombiana, y las rutas aéreas se dirigieron mayoritariamente a la Mosquitia hondureña, en trayectos con un giro de 45 grados sobre el mar Caribe para evitar los radares del espacio aéreo de Colombia y así poder ingresar a México para trasladarse hacia Estados Unidos, según reportes del Comando del Sur estadounidenses, reseñados por el diario ABC de España.

De hecho, de Honduras eran los enlaces que estaban utilizando los sobrinos de Nicolás Maduro para introducir droga en Estados Unidos, acción por la que fueron detenidos en 2015 en Haití.

Así es, además, como la segunda ciudad hondureña, San Pedro Sula, situada junto a la costa caribeña y directamente conectada con ese corredor de droga, pasó a ser la ciudad más peligrosa del mundo, solo superada recientemente por la misma Caracas.

Los intereses socialistas

Todo esto deja en claro que tanto Zelaya como el propio Gobierno venezolano estarían interesados en que se magnifique la situación con la caravana migratoria.

En primer lugar porque se busca debilitar al actual mandatario hondureño, algo que evidenció la amenaza del exmandatario al afirmar que si Hernández renuncia la marcha regresaría, apunta Alcalay. “Además así puede seguir respaldando a los aliados de la hoy debilitada ALBA”, añade.

Mientras que la segunda intención vendría de la mano del Ejecutivo de Maduro, para borrar la imagen del rechazo masivo que ha habido a nivel mundial con el éxodo venezolano, dado al colapso económico y social que se ha vivido en el país durante los últimos años.

“Cuando se escuchan las declaraciones se podría pensar incluso que es mucho más grave lo que sucede en Centroamérica, pero es algo muy distinto. Eso es como una marcha organizada, es una acción que a largo plazo busca algo imposible, que 10 mil personas lleguen a la frontera y pasen. Es como si durante la guerra entre turcos y otomanos, los segundos hubiesen dicho ‘vamos a las puertas de Viena y ábranla porque ahí vamos con una caravana’, y es imposible porque hubiesen sido rechazados. Entonces hay diferencias, no es lo mismo el tratamiento de los refugiados venezolanos donde hay una solidaridad para darles apoyo, abrigo, comida o medicina, a esta que es una especie de amenaza”, menciona.

Y es que el propio Maduro ha dado su apoyo a la ola migratoria, acusando al capitalismo como responsable de este suceso, e ignorando completamente que una situación similar ocurre desde

hace varios años en el territorio que dirige, donde unos 1.9 millones de personas han huido de la profunda crisis económica y social, según estimaciones de la ONU.

“Veo con dolor lo que está sucediendo”, expresó el mandatario, tras hacer un llamado al presidente Donald Trump a que abra la frontera de los Estados Unidos y “respete a los migrantes centroamericanos”. 

Además, a todo esto se une la fecha pautada para la llegada de los inmigrantes a las fronteras estadounidenses, justo en medio de las elecciones de medio término de los Estados Unidos, con lo que se buscaría perjudicar a Trump en su campaña, enfatiza Alcalay.

Pero el hecho puede salirle como “tiro por la culata” a quienes organizaron la caravana, en tanto el suceso ha generado una serie de simpatías al Gobierno de Trump.

El Socialismo del Siglo XXI representado por Daniel Ortega, Hugo Chávez, Evo Morales y Mel Zelaya

Y es que en palabras del exdiplomático venezolano “no hay peor verdad que una verdad a medias. Es decir, es cierto que el problema migratorio es muy serio pero no es lo mismo la amenaza de ‘aquí vamos 10 mil, vamos a ver si eres tan macho para no abrir las puertas’ y por otro lado Estados Unidos no va a aceptar chantajes, buscando una medida para abrir las fronteras. Hay que establecer los requisitos legales y es una desconsideración con otros miles de centroamericanos que están esperando en fila para la autorización para ir a EEUU, y ellos no. Van a la frontera porque sí. Es decir, hay toda una campaña de desestabilización dentro de Honduras, una campaña desestabilización hacia Estados Unidos y de borrar la imagen del gran éxodo venezolano por la crisis”.

Financiación de la izquierda

A esto se uniría la financiación del multimillonario izquierdista George Soros, a través varias fundaciones y corporaciones ultra liberales, los cuales han estado ligados a varios grupos que han encabezado la coalición de invasión “refugiada”, también llamada “Soros Express”, según el portal Foros Perú.

“La caravana está organizada por un grupo llamado Pueblo Sin Fronteras, pero el esfuerzo es apoyado por la coalición CARA Family Detention Pro Bono Project, que incluye Catholic Legal Immigration Network (CLIN), el American Immigration Council (AIC), el Centro de Refugiados e Inmigración para Servicios Educativos y Legales (RICELS) y la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA) – por lo tanto, el acrónimo CARA “, informó. “Al menos tres de los cuatro grupos están financiados por la Open Society Foundation de George Soros“.

George Soros

El ex presidente de AILA, Victor Nieblas Pradas, está detrás de las caravanas dirigidas por Soros y sostiene que detener a las madres y a sus hijos que entran ilegalmente a los Estados Unidos es inhumano, injusto e injusto.

“Simplemente no hay una forma humana de detener a las familias”, declaró Pradis en un anuncio de AILA. “Las familias que solicitan asilo deben recibir el debido proceso, no la remoción expedita, y el final del camino debe ser el final de la detención familiar por completo”.

Con la coalición CARA anunciada oficialmente la semana pasada, el portal también informó que otros grupos que apoyan financieramente a las caravanas de migrantes centroamericanos hacia el norte a través de México incluyen la Fundación Ford, Carnegie Corporation y la Fundación MacArthur.

Además se destacó que existen vínculos profundos entre este activismo de izquierda que ataca la frontera y el patrocinio corporativo y de la fundación, ya que Pueblo Sin Fronteras ha sido reconocido como miembro de la Red Nacional de Jornaleros, un grupo afiliado a United for Justice and Peace , Caravan Against Fear y Freedom Road Socialist Organization.

A su vez, los demócratas con problemas de liquidez están agradecidos por los profundos bolsillos de Soros, ya que los funcionarios electos están felices de presentar la agenda anti-Trump y pro-inmigración del multimillonario.

“Los vínculos del Partido Demócrata también son una fuerte evidencia, ya que a principios de este mes, la gobernadora demócrata de Oregon, Kate Brown, aceptó una contribución de Soros a su campaña de reelección, su primera participación directa en las elecciones de ese estado”, señaló el medio. “Tres días después, Brown anunció que la Guardia Nacional de Oregón no participaría en los esfuerzos del presidente Trump para lograr que la Guardia brinde seguridad fronteriza”.

Luis Mendoza @MendozasWork / Caracas / TRIANGULANDO

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