Nicaragua, el cambio azul y blanco


Con ese título, “Nicaragua, el cambio azul y blanco”, la próxima semana presentaríamos en Managua un libro sobre la crisis política que se inició exactamente hoy, hace dos años. El 18 de abril es un parteaguas entre la represión selectiva por el régimen de Ortega, incluidos asesinatos políticos, y las masacres colectivas.

El libro, entre varios autores, presenta diversas perspectivas temáticas sobre la naturaleza de esa crisis y su solución. En el prólogo decimos: “Por primera vez en la historia de Nicaragua, llena de golpes de Estado, rebeliones, revoluciones, y rencillas personales y políticas que desembocaron en guerras civiles, no han sido banderas partidarias las que levantó la sociedad nicaragüense en su lucha contra la dictadura de Ortega, sino la bandera nacional, azul y blanca”.

Se trata, también, de erradicar una dictadura por medios pacíficos, lo que también contrasta con nuestra historia de violencia en que dictaduras como la de Ortega, solamente han terminado por revoluciones o intervenciones militares extranjeras.  Si algo fue patético del discurso de Ortega el miércoles pasado, es que haya desafiado a la naturaleza pacífica de las protestas de hace dos años al decir “que tenemos bastantes Hospitales, hemos construido muchos Hospitales; incluso los Hospitales que nos quemaron en Abril, ya los hemos construido; los Puestos de Salud que nos quemaron en Abril, ya los hemos construido… ¡Sí, ya todo eso lo hemos construido! Y todos los equipos, instrumentales médicos que nos quemaron en Abril, ya los hemos comprado, los hemos repuesto”. ¿Alguien, que no sea Ortega, puede contestar si acaso hubo quema de hospitales, puestos de salud, instrumental y equipos médicos en abril de 2018, o durante la crisis cuyas consecuencias no terminan? El alegato de hospitales y puestos de salud quemados, del discurso de Ortega, es tan falso como el alegato del golpe de Estado, a la crisis que se abrió hace dos años.

Precisamente, el subtítulo del libro que esperábamos presentar la próxima semana es “Dejando atrás el régimen de Ortega”, porque las consecuencias económicas negativas no terminarán, mientras la dictadura no sea erradicada. Año y medio antes que la crisis estallara, publicamos el libro sobre “El régimen de Ortega”, fundamentalmente por los mismos autores. En este último libro, la crisis que se inició hace dos años resultaba inevitable, aunque el momento y circunstancias a todos nos haya sorprendido.

La expectativa de la aparición de Ortega, no era que apareciera por aparecer, como en efecto lo hizo, sino que anunciara algo sobre la pandemia, porque la crisis política y sus consecuencias económicas son exclusiva responsabilidad de él. Resulta curioso, pero con su aparición ha subrayado su ausencia. Ejerce el mando, para reprimir, pero ya no gobierna.

Edmundo Jarquím / Nicaragua 

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