Nicaragua: ¿Es Venezuela nuestro futuro?


¿Es Venezuela nuestro futuro, como dijo Eduardo Gamarra, en declaraciones que difundió La Prensa ayer? Recuérdese que hace cuatro años se veía inminente el cambio de gobierno de Maduro, y la agonía de Venezuela se ha prolongado. ¿Nos ocurrirá lo mismo a los nicaragüenses?

No, definitivamente no. El profesor Gamarra se equivoca, porque hay cinco razones estructurales y entrelazadas que diferencian a Maduro de Ortega.

En primer lugar, la economía nicaragüense depende muchísimo más del amplísimo sector privado (grandes, medianos y pequeños empresarios), a diferencia de Venezuela en que casi el 100% de ingresos gubernamentales dependen del estatizado sector petrolero, y los empresarios fueron diezmados por las políticas del “socialismo del siglo XXI”, que se aplicaron durante veinte años. Y a diferencia de Venezuela, en que gran parte de la población dependía de la renta petrolera, en Nicaragua la inmensa mayoría se ve afectada por las consecuencias económicas de la crisis política, y mientras en Venezuela la primera opción es emigrar, en Nicaragua es rebelarse, por la afectación económica.

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En segundo lugar, Nicaragua tiene una interdependencia económica con países vecinos superior que Venezuela, cuyo comercio exterior con los mismos casi no existe. La población y agentes económicos de Centroamérica dependen de lo que ocurra en Nicaragua, desde queso y frijoles en El Salvador, hasta empleos en empresas que exportan a nuestro país. Y qué decir de múltiples inversiones en caña, ganado, café, hoteles, centros comerciales y empresas de centroamericanos, hasta inversiones turísticas de muchas nacionalidades que han quedado sin valor bancario. Nuestro entorno geográfico no se quedará impasible frente a lo que ocurra a los nicaragüenses.

En tercer lugar, el Ejército de Nicaragua, más institucional y profesional que en Venezuela, no depende de ingresos gubernamentales petroleros y del narcotráfico, y su plan de jubilación está vinculado a empresas y propiedades afectadas por las consecuencias económicas de la crisis. A diferencia de lo que opina Eduardo, la militarización de policía y paramilitares son una amenaza directa a la institucionalidad del Ejército, así como la eventual presencia de  inteligencia cubana y venezolana.

En cuarto lugar, China y Rusia no tienen en Nicaragua los intereses geopolíticos que en Venezuela, con numerosas concesiones de explotación petrolera, ni son acreedores de decenas de miles de millones de dólares como en ése país.

Finalmente, por las razones anteriores, Nicaragua es más vulnerable frente a presiones externas, y las consecuencias económicas no solamente afectan a la población, sino también a Ortega y su capacidad de distribuir para mantener lealtades. La rápida reacción de la comunidad internacional en relación a Nicaragua, frente a los años de vacilación sobre Venezuela, lo atestigua.

Cambiar el gobierno de Ortega no está siendo fácil, como dice Gamarra, pero si posible y será pronto.

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Edmundo Jarquín/ Nicaragua 

 

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