¿Por qué no ocurre un estallido social en Venezuela?


El país petrolero vive una inédita crisis generalizada que ha traído como consecuencia dos grandes períodos de protestas en los últimos años, sin que ninguno haya provocado la salida de su gobierno de turno

Venezuela está al borde del colapso. La crisis que azota a la nación desde finales de 2013 solo parece empeorar con el pasar de los días. El desabastecimiento, la escasez de productos básicos y el espiral hiperinflacionario al que ha entrado el país son solo ejemplos de algunos de los graves problemas que azotan al territorio petrolero.

Ya es prácticamente “normal” ver pequeños focos de protestas a lo largo de la nación. Bien sea por la falta de agua o gasolina, la poca distribución del gas doméstico, la escasez de efectivo o fallas en los servicios de transporte, los ciudadanos han ido manifestando de a poco su resentimiento hacia un Ejecutivo Nacional que controla todo lo antes mencionado.

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Y es que los venezolanos han venido padeciendo desde hace más de tres años lo que, a juicio de expertos, deriva de la “incompetencia” de un gobierno que tiene bajo su dominio a casi todas las industrias que han decaído en la nación, incluyendo la petrolera que representa a más del 95% de los ingresos del Estado.

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Es por ello que el temor a un estallido social de proporciones colosales en Venezuela está latente. El país ya ha vivido varios escenarios de intensas manifestaciones que exigen la salida del mandatario Nicolás Maduro y que le han puesto a las puertas de un final catastrófico. La primera de ellas se dio a inicios de 2014 producto del descontrol de la escasez, la inflación y la delincuencia, demonios que apenas comenzaban a crecer en el país.

https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/haber-estallido-social-profundo-venezuela-227577

Entonces, fue el movimiento estudiantil el que llevó la batuta de las protestas que se vivieron entre febrero y junio, y que comenzaron a desaparecer tras el encarcelamiento del líder opositor venezolano Leopoldo López en abril de ese año, quien apoyaba fervientemente a las concentraciones.

Con una represión desmedida y la aplicación de la censura en medios de comunicación y redes sociales, las manifestaciones dejaron atrás a más de 40 muertos, cientos de detenidos y a varios heridos.

Pero los momentos de mayor tensión que ha vivido el Gobierno de Maduro se dieron justamente en este 2017. Dos sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), favorable al oficialismo, buscaban dar el golpe final a una guerra de poderes que comenzó una vez la Asamblea Nacional fue tomada por la oposición, tras las elecciones legislativas de diciembre de 2015.

A finales de marzo, el Judicial resolvió adjudicarse facultades legislativas ante el supuesto desacato en que había incurrido el Parlamento al incorporar a los diputados del estado Amazonas, cuyos curules daban la mayoría absoluta al contraoficialismo y por los que representantes del Gobierno interpusieron una querella por un supuesto delito electoral que se dio en la región. La respuesta ciudadana para esta actuación del TSJ fue de más de cinco meses de masivas concentraciones.

Ahora Venezuela lloró la muerte de más 130 personas, viendo como miles fueron heridos y otros cientos detenidos, producto de la represión desmedida por parte de los organismos de seguridad del Estado. Esta actuación fue merecedora de un informe de las Naciones Unidas que evidenció la grave violación a los derechos humanos que se vivieron en el país suramericano entre abril y julio del 2017.

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No obstante, ninguno de estos dos episodios llevó al país hacia ese final que ha sido vaticinado tanto por los entendidos en política y sociología, como por los conocedores de las ciencias místicas y astrales.

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https://elpais.com/internacional/2016/10/24/america/1477343881_047581.html

¿Por qué?

De acuerdo con especialistas, existen múltiples factores que han evitado que en el país se desate un espiral de violencia que termine con la salida del gobierno de turno.

El primero de ellos es que “la gente tiene miedo de que haya un estallido social, porque tienen fresco el recuerdo de lo que ocurrió en Caracas el 27 y 28 de febrero de 1989. Imágenes que las personas recuerdan, pero que el gobierno también se ha encargado de propagar a través de los medios oficiales”, responde a Triangulando.Net el sociólogo venezolano Trino Márquez.

Se refiere a uno de los momentos más violentos que ha vivido Venezuela: el Caracazo. En aquel momento, el descontento por la crisis económica y social que atravesaba la nación provocó una ola de manifestaciones y violencia descontrolada en la región capital que dejó un total de 276 muertos y numerosos heridos, según cifras oficiales. Aunque algunos reportes extraoficiales hablan de más de 3.000 desaparecidos en período que además fue determinante para la salida del entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

https://notiglobal.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=7149:venezuela-esta-en-peores-condiciones-que-las-que-provocaron-el-caracazo&Itemid=121

“La gente no quiere violencia y le da temor de que en el país se repita un proceso como el de esos días”, añade Márquez.

El historiador del Centro de Estudios de América de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Nahem Reyes coincide en que el miedo ha sido determinante para frenar un estallido social durante el Gobierno de Maduro.

“La población está supremamente atemorizada y paralizada ante la brutal represión desarrollada por las fuerzas de seguridad del Estado, leales al ilegítimo gobierno de Maduro”, sentencia.

Y es que, recuerda el politólogo José Vicente Carrasquero, el Ejecutivo ha invertido en tantas armas y capacidad para reprimir que en “Venezuela hay más tanquetas que ambulancias”.

“En el país todos los días hay protestas y saqueos, pero son de baja intensidad porque la capacidad represiva del Estado es muchísima mayor que la de 1989”, agrega.

Violencia oficial

Esta misma violencia que parece haberse convertido en una política de Estado para contener a la población no es nueva para quienes detentan el poder en Venezuela, según Márquez. Infiere que fueron estos mismos personajes los que estimularon la ola de manifestaciones que provocaron el Caracazo.

“Los realmente violentos y que han promovido la violencia política son quienes han estado gobernando la nación durante los últimos 20 años. Estos individuos, en su mayoría, militaron en la ultraizquierda y fueron personas capaces de plantear una salida golpista para Venezuela, llegando a organizar dos en 1992”, dice en referencia a los golpes de Estados que se llevaron a cabo ese año los días 4 de febrero y 27 de noviembre. “Ellos mismos cuando surgieron los brotes de violencia en 1989 la estimularon sin tratar de detenerla”.

El sociólogo basa sus argumentos en el pasado político del actual presidente Maduro, quien formó parte del frente clandestino de la Liga Socialista, Organización de Revolucionarios, que promovía la lucha armada y participó en el secuestro de Williams Frank Niehous, industrial norteamericano vinculado al derrocamiento de Salvador Allende en el 1973; del vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, quien militaba en Utopía 78, un grupo de la ultraizquierda merideña; y del ministro de Educación, Elías Jaua, quien formó parte de Bandera Roja y era miembro activo del ala de ultraizquierda “que todos los jueves de cada semana estimulaban la violencia a las puertas de la UCV quemando carros, cauchos y demás”.

Las palabras de Márquez cobran mucho más sentido si se considera que el propio expresidente Hugo Chávez, líder de la llamada “Revolución Bolivariana” que hoy encabeza Maduro, llegó a decir que gracias al Caracazo llevó a cabo el Golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 que le terminó colocando en el escenario político venezolano.

Situación inédita

Pero esta es solo una de las explicaciones del porqué Maduro ha sido capaz de sobrevivir en el poder en medio de una crisis generalizada tan fuerte como la de Venezuela.

Incluso, Reyes afirma que ningún país, ni ningún presidente en Latinoamérica ha sobrevivido a la situación que experimentó el actual Gobierno venezolano este año. Y la historia le da la razón.

Otras naciones en la región vivieron escenarios similares que concluyeron con la renuncia de sus respectivos mandatarios. Tal es el caso de Paraguay, cuando se desató una crisis política a causa del asesinato del entonces vicepresidente, Luis María Argaña, supuestamente a manos de un comando paramilitar el 23 de marzo de 1999. Este magnicidio provocó una ola de protestas que desembocó en la masacre del “marzo paraguayo” en la que murieron siete manifestantes contrarios al gobierno, lo cual produjo la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas Grau a la presidencia.

O la rebelión popular contra la situación económica argentina en diciembre de 2001, que causó la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa el 20 de diciembre de 2001, y llevó a una situación de acefalía presidencial, por tan solo citar dos ejemplos en la región.

A ellos se une el propio Caracazo. La situación económica de la Venezuela de febrero de 1.989 fue uno de los detonantes de las manifestaciones que desencadenaron este episodio. Sin embargo, la inflación de 80% de aquel momento palidece ante los 1.370% de alza de precios acumulados durante los 11 meses de este 2017.

http://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/_diputado-alvarado-567-es-el-indice-de-inflacion-del-mes-de-noviembre-2017

Tal es la situación en el país que ya las largas filas en los mercados se han ido reduciendo porque casi no hay que comprar y lo poco que se consigue marca precios prácticamente inalcanzables para el bolsillo del venezolano común. Cifras del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores revelan que la Canasta Alimentaria en el país fue de 2.727.606,37 bolívares solo en octubre, cuando el salario mínimo nacional, que devengan más del 80% de los venezolanos, apenas era de Bs. 325.544.

Y es precisamente en esta crisis donde recaería otra explicación sobre la pasividad del venezolano ante su situación actual.

“Hay que tomar en cuenta que la gente dedica mucho tiempo a la supervivencia, por lo que de alguna manera las personas están sumergidas en un esquema de vida que le impide asociarse para protestar de una manera coordinada y lograr que se den esta clase de estallidos sociales, que en Venezuela estarían más que justificados por la situación tan grave que se está viviendo”, subraya el politólogo Carrasquero.

De allí que sociólogos como Francisco Coello insistan en que la crisis venezolana también forma parte de una política de Estado para mantener apagada a la población, en tanto “unos ciudadanos cansados de trabajar, hacer colas y preocupados por si van a poder comer o alimentar a sus familias, no piensan en protestar”.

Por ello, Márquez subraya que “hay un diseño de política para crear miedo y una situación en la que la gente viva en el límite de la sobrevivencia, que vivan pensando en cómo van a dormir y amanecerán vivos, y cómo subsistirán en un ambiente tan hostil y tan arruinado como este”.

Políticos incompetentes

Pero Carrasquero desestima que la crisis que azota a Venezuela sea una política de Estado. Asevera que este problema no es más que el producto de la “incompetencia” de sus líderes.

“Hay ministros de economía que no saben nada de economía o de sanidad que no saben nada de salud. Es simplemente incompetencia. No saben resolver el problema y esto trae como consecuencia que la gente esté sometida a esta crisis”, puntualiza y añade que “esto no es un plan sino la causa de querer implantar un sistema comunista o socialista que deja pobreza y termina siendo derrocado”.

Además, esta ineficiencia podría estar vinculada en otro factor que ha impedido la salida de un Gobierno que ha sumergido al país en la crisis: su oposición.

Para el historiador Reyes, lo que ocurre en Venezuela también deriva de “la ausencia de un liderazgo real, de una persona o grupo con un proyecto programático nacional, policlasista y de alcance nacional”.

Concluye que “infelizmente” solo existe una oposición heterogénea, anfractuosa, con un alcance tanto social como geográfico muy limitado “y lo que es peor, sin mayor contenido. Estando reducida solo a una retórica antichavista incapaz de ofrecer al país una propuesta mínimamente coherente y estructurada”.

Pero indiferentemente de qué o quiénes estén impidiendo que en la nación petrolera se presente un escenario que desemboque en una salida del actual modelo -en tanto la vía electoral o la insurrección militar tampoco lucen viables por la cercanía con el Ejecutivo de las Fuerzas Armadas y Consejo Nacional Electoral (CNE)-, lo cierto es que los venezolanos parecen condenados padecer una crisis sin precedentes que va en constante crecimiento con el pasar de los días.

Héctor A. Díaz / Caracas / @HecADíaz

 

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