Nuestro Mundo Interno


Mis adorables guerreras, de nuevo con ustedes para tratar de destapar todo lo que tenemos internamente y que no nos atrevemos a aceptar, hay que develar ese mundo mágico interno y esclarecerlo con una cascada brillante y colorida de energía universal. Hoy quiero referirme a esa complejidad interna que tenemos y de la cual muchas veces no tenemos consciencia.

Hagamos la siguiente reflexión, ¿cuántas veces nos hemos sentado a imaginarnos como funciona nuestro cuerpo interno?, ¿cuántas veces nos hemos sentado a dar gracias a cada uno de nuestros órganos?, ¿cuántas veces en nuestro tiempo solitario hemos entrado a nuestro mundo interno y hemos sentido el funcionamiento de cada uno de nuestros órganos?, ¿hemos experimentado alguna vez, la curiosidad de sentir como nos ayuda cada órgano de nuestro cuerpo?, ¿hemos amado alguna vez con consciencia, ese sistema holístico interno que nos fue dado en armonía?

Imaginemos que estamos dirigiendo un grupo de interconexiones energéticas para regularizar el caos de nuestro mundo, en escala reducida, hablo de nuestro entorno más cercano, tenemos un trabajo que nos gusta, donde sentimos que nuestro nivel económico es estable, sin embargo, nuestro jefe es una persona de mal genio, que le gusta la alabanza, tenemos unos compañeros de trabajo que practican la competencia desleal, el ambiente nos agobia, permanentemente estamos enganchadas con la situación laboral y esto nos va agotando mentalmente a lo largo de nuestro horario de trabajo, luego llegamos a nuestra casa y nuestros hijos adolescentes se pelean, no se respetan, son desordenados, no colaboran, nuestra pareja llega y se mantiene en silencio y lejos del caos. Este es un escenario cotidiano, de los tantos que nos toca vivir.

Aunado a esto, llama tu madre para contarte acerca de un problema que tiene tu hermano, tu mejor amiga te llama y reclama que no le atiendes las llamadas, tú la super guerrera puedes con eso y más, pones orden, discutes con tus hijos, los reprendes por no arreglar sus cuartos, a lo cual ellos hacen caso omiso, porque no les importa lo que digas o hagas, ellos están en su propio mundo, manejando su propia energía; a tu mamá le dices, tranquila mañana llamo a mi hermano, para hablar con él de esa situación, a tu pareja le reclamas que no colabora, y allí comienza tu victimización, pobre yo que todo lo tengo que hacer sola, porqué me toco esta vida tan fuerte, nadie me considera, todos acuden a mí y, ¿quién resuelve mis problemas?, no tengo con quien hablar al llegar del trabajo, nadie colabora, bla, bla, bla, y lo más grave tengo un dolor de espalda desde hace meses y no he tenido tiempo de ir al médico, además me está saliendo una erupción en la piel y no sé si es alergia, no he podido ir al odontólogo, y así va pasando el tiempo entre quejas y reclamos. Un caos total en nuestros dos mundos interno y externo. Es decir, las interconexiones energéticas están generando cada vez más caos, y no logramos entender que pasa. Tu mundo externo se convierte cada día en tu problema más grande, no logras que las cosas salgan como tú quieres, sientes que todo va al revés y tu mundo interno es un desequilibrio total que somatizas a través de enfermedades.

Te has sentado a reflexionar por un momento, cómo esta tu mundo interno, pues te digo, que debe estar igual o peor que tu mundo externo, tu cerebro no le hace caso a tu intuición, tu estomago no está conectado a la función gástrica y comienza la molestia, tus músculos cada día están más duros y sin flexibilidad, y así pare de contar, cuántas dolencias soportamos y callamos, entonces vivimos la vida exterior sin entusiasmo, queremos dormir, todo nos aburre y pensamos qué vida la mía, por qué no puedo sentir el contento del alma, qué pasa conmigo, no soy feliz, me siento cansada y enferma, vieja, agotada, estresada, pero todos los días me tengo que levantar y continuar con esa rutina, que yo proyecto como mi mundo real, porque yo soy una guerrera. Lo que no estamos visualizando, es que una guerrera enferma del alma, espíritu, esencia, y magia no nos sirve, debemos tener salud espiritual, mental, física, fisiológica esta última, vista como una disciplina integradora.

Entonces, guerreras es aquí, donde debemos exigirnos la capacidad de abrir camino a la Homeostasis Psicológica, este término fue introducido en la investigación científica por W.B. Cannon en 1932, el cual manifiesta: es la reacción general de todo organismo vivo para reestablecer el equilibrio interno cada vez que este alterado, estos desequilibrios internos según Cannon pueden darse, tanto en el plano fisiológico como en el psicológico y reciben el nombre de necesidades.

Desde esta óptica, nosotras debemos hacer un alto y a través de una introspectiva, mirar nuestro interior, auto observando nuestra consciencia y sentimientos, desde la capacidad que tenemos como humanas de mirarnos a sí mismas, observando que pasa por nuestra mente sin que interfiera en ello la estimulación, de esta manera podemos lograr organizar esa energía interna poderosa que nos fue dada, como legado en nuestra esencia femenina.

Nuestro cuerpo generalmente nace en armonía energética perfecta. Cada órgano está interconectado de tal manera, que envía información a las redes de conexión de sus vecinos, por ejemplo el corazón y la sangre forman un conjunto ideal de transmisión, los riñones bailan al ritmo del equilibrio químico de la sangre y la producción de hormonas, nuestro cerebro es el mago de la magia que nosotras tenemos y muchas veces no sabemos manejar, él nos ayuda a mantener nuestro sistema nervioso activo, equilibrado o desequilibrado dependiendo de cómo controlemos nuestra energía vital, él regula nuestra respiración, nuestro ritmo cardiaco, él envía información para estabilizar o desestabilizar nuestra existencia, esto incluye el dormir, tener hambre o el instinto sexual, hasta las funciones superiores como pensar, recordar y hablar, podría escribir cientos de artículos sobre el cerebro, que para mí es la parte de nuestro cuerpo a la que debemos prestarle más atención.

Con esto, lo que quiero describir es un símil entre nuestro mundo interno y externo, para visualizar de manera retorica la dualidad existente en nuestra esencia, y así facilitar su entendimiento, y el por qué cuesta tanto el estado de plenitud. En los próximos artículos profundizaré en como nuestra energía discordante nos enferma y como ya dije en párrafos anteriores, una guerrera enferma no tiene la capacidad para guiar en el camino hacia la luz.

Deisy Oviedo / Nueva York

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