Oxfam: Abusos sexuales disfrazados de caridad


El gigantesco escándalo sexual en el que está inmersa la organización no gubernamental Oxfam le ha puesto en “el ojo del huracán”. Un informe interno filtrado por el diario británico The Times ha revelado las prácticas abusivas de directivos y personal de la ONG tanto en las misiones humanitarias como en Reino Unido.

De acuerdo con las investigaciones del rotativo londinense, miembros de la institución organizaron orgías con prostitutas haitianas, que “no se puede descartar fuesen menores”, durante sus labores filantrópicas en Haití en 2010, en un contexto de extrema necesidad para esta nación luego de que un devastador terremoto acabara con más de 220.000 de sus ciudadanos, hiriera a otros 300.000 y dejara a más de un 1.5 millones de ellos en indigencia, provocando una gran crisis humanitaria

El escándalo salpicó a todo el equipo directivo de la región, incluido a su director, Roland van Hauwermeiren, quien también habría contratado los servicios de estas mujeres.

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“El grupo vivía en una casa de huéspedes alquilada por Oxfam a la que llamaban ‘apartamentos rosados’”, y que posteriormente fue bautizado como ‘la casa de prostitutas'”, ha dicho una fuente citada por el diario, que afirma que uno de los residentes de las casas de la ONG le mostró imágenes de un teléfono en las que se veían una de estas “grandes fiestas con prostitutas”.

Según el relato del informante, estas chicas estaban semidesnudas portando camisetas de la fundación benéfica. “Era como una orgía de Calígula completa. Fue increíble. Fue loco. En una fiesta había al menos cinco niñas y dos de ellas tenían camisetas blancas de Oxfam. Estos hombres solían platicar sobre la celebración de ‘barbacoas de carne joven'”. Se habla de niñas cuyas edades estarían comprendidas entre los 14 y 16 años.

Roland Van Hauwermeiren fue director de Oxfam tanto en Chad como en Haití

Tal era el “apetito” de este grupo por la “carne joven” de las haitianas que, teniendo el control sobre el equipo de conductores empleados por la organización para trasladar al personal, ordenaba recoger niñas como condición para extender los contratos a los choferes.

Respuesta silenciosa

A través de su página oficial, Oxfam hace alarde de toda la colaboración prestada en Haití tras la catástrofe en 2010. La “respuesta inmediata”, menciona, fue dada por más de 100 profesionales que proporcionaron agua limpia, refugio y saneamiento básico, además de contribuir al abastecimiento de los comedores comunitarios que proporcionaban comida caliente a diario.

Durante los primeros tres meses del siniestro, la ONG dio ayuda a 300.000 personas.

A ello suman su labor en el momento en que se declaró un brote de cólera, 10 meses después del seísmo, cuando asistieron a más de 700.000 ciudadanos en Puerto Príncipe, Artibonite y en Cabo Haitiano.

Sin embargo, la respuesta de Oxfam ante la otra tragedia que se vivía en suelo antillano producto de la actuación de algunos de sus propios miembros no fue tan “inmediata”, sino más bien silenciosa.

Y es que la institución llegó a encubrir los hechos ante la Comisión de Caridad cuando se llevó a cabo la averiguación, pese a que estaba al tanto de ello gracias a un informe interno levantado a consecuencia de las denuncias sobre estos sucesos, según The Times.

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El diario subraya que los críticos dentro de la fundación expresan que la investigación fue limitada por una determinación de mantenerlo fuera del ojo público. “El enfoque fue ‘obtener lo que necesita para deshacerse de estas personas y luego cerrarlo”, ha explicado un antiguo miembro del personal de Oxfam al rotativo.

Oxfam se ha visto envuelto en escándalos sexuales en Haití y en Chad

En un comunicado publicado el pasado 9 de febrero, la ONG ha reconocido que el comportamiento de algunos miembros de su personal descubierto en Haití en 2011 “fue totalmente inaceptable” y negó las acusaciones de que habría encubierto el escándalo

Ese año, una persona habría contactado con las oficinas centrales de la fundación en Oxford para denunciar la conducta irregular de algunos de los 230 trabajadores de la institución en la isla. Tras escucharle, la organización ordenó una investigación que hasta ahora no había salido a la luz pública.

El texto emitido por la entidad entonces “no descartaba la existencia de menores entre los explotados” y denunciaba una “cultura de la impunidad” entre el personal destinado en la isla, sentencia The Times.

De acuerdo con Oxfam, cuatro personas fueron despedidas y se aceptó la dimisión de otras tres por este caso, incluyendo la del director de la organización en el país, Hauwermeiren, a quien la entonces directora ejecutiva de la fundación, Barbara Stocking, le ofreció “una salida gradual y digna” a cambio de que cooperara en la investigación, en lugar de despedirlo. De hecho, no se le impuso siquiera una acción disciplinaria.

“Hombre de carne y hueso”

El mismo Hauwermeiren ha admitido recientemente que su renuncia fue provocada por este escándalo sexual, pero no por su actuación en él sino por el poco control que ejerció sobre las personas acusadas.

En una carta de cuatro páginas enviada por el aludido a la televisión belga VTM, el exmilitar de 68 años reconoce haber mantenido una breve relación sexual, en su residencia de Oxfam, con una mujer haitiana a la que conoció mientras entregaba leche en polvo y pañales para el hijo de su hermana pequeña.

Hauwermeiren niega haber pagado dinero a la mujer, aunque admite que la relación “generó rumores” y comprometió tanto su imagen pública como su liderazgo dentro de la ONG. “No soy un santo. Soy un hombre de carne y hueso y he cometido errores (no es fácil admitirlo); estoy profundamente avergonzado”, escribió. 

La punta del iceberg

La trama desatada por la investigación de The Times sobre Oxfam ha provocado el pronunciamiento del propio presidente haitiano, Jovenel Moise, quien ha aseverado que la conducta sexual inapropiada del personal de la institución benéfica británica es solo la punta del “iceberg”, pidiendo incluso que se investiguen a otras ONG que han trabajado en la isla desde 2010.

“No es solo Oxfam, hay otras ONG en la misma situación, pero ocultan la información internamente”, ha denunciado el mandatario durante una entrevista telefónica con la agencia de noticias Reuters. “Debería haber una investigación sobre otras organizaciones que han estado trabajando aquí desde 2010. Por ejemplo, Médicos Sin Fronteras (MSF) tuvo que repatriar a unas 17 personas por una mala conducta que no fue explicada”, agregó.

El “iceberg” de la fundación británica es tan inmenso que está envuelta en otros varios escándalos de este tipo, lejos de lo sucedido en la isla antillana. Tan así que tras las revelaciones del rotativo londinense, la exjefa de seguridad global de Oxfam en Reino Unido Helen Evans ha declarado a Channel 4 que numerosos voluntarios de 14 y 15 años denunciaron multitud de abusos sexuales en las tiendas británicas.

Agregó que los casos implicaban graves conductas de acoso, abuso sexual y violaciones a nivel global. Al menos un 10% de los trabajadores de cada institución nacional implicada habrían denunciado prácticas similares.

El presidente haitiano, Jovenel Moise, aseguró que el escándalo sexual de Oxfam es solo “la punta de un iceberg”

El relato de la exempleada revela que las situaciones de abuso y acoso en Oxfam se extendían más allá de la matriz occidental y que llegaban a numerosos países donde los ayudantes se beneficiaban de las personas a las que -en teoría- debían estar ayudando.

Este fue precisamente el caso en Chad, misión que también fue tutelada por Roland van Hauwermeiren. Versiones de un extrabajador de la ONG consultado por el diario británico The Observer, acusan a la fundación de haber encubierto un escándalo sexual en la misión desplegada en la región durante 2006.

Al igual que en Haití, el personal de la organización se valió de los servicios de prostitutas locales, quizá menores. El mecanismo habría sido el mismo que en el país caribeño.

¿A beneficio de quién?

Lo sucedido con la fundación británica ha levantado una estela de humo que ha envuelto a casi todas las organizaciones de su estilo, debido a que estos problemas son un “secreto a voces” dentro del mundo de las ONG.

Tan así que a la extrabajadora humanitaria de Oxfam Shaista Aziz no le causó sorpresa alguna las revelaciones de The Times sobre la organización.

“Cuando leí las revelaciones de que trabajadores de Oxfam pagaron por sexo en Haití, quizás a niñas menores de edad, mientras el país intentaba recuperarse de un terremoto, no me sorprendí en absoluto. Tampoco me sorprendí cuando se supo que el hecho había sido encubierto, ni cuando luego salieron a la luz acusaciones de abuso sexual, acoso e intimidación en el sector del trabajo humanitario”, ha escrito en un artículo para el rotativo londinense The Guardian

“Que quede claro: estas noticias son horrorosas, pero la mayoría de las personas que trabajan en este sector al menos han oído rumores sobre este tipo de comportamiento”, añadió.

Sus palabras podrían sostenerse en el hecho de que estas entidades han incluso contratado a personas que han sido acusadas anteriormente por comportamientos inapropiados. Como ocurrió -por ejemplo- con el propio Hauwermeiren.

El exmilitar trabajaba a comienzos de milenio en Liberia para la organización humanitaria Merlin, hoy parte de Save The Children, donde dirigía varios proyectos, pero en 2004 abandonó Monrovia entre sospechas sobre su vida sexual debido a que le gustaban las prostitutas locales y su vida social había despertado recelos en la comunidad, según The Times. Dos años después, sin embargo, fue contratado por Oxfam. 

Un excompañero del belga, Paul Hardcastle, dijo al periódico británico que Hauwermeiren usaba a los chófers de la ONG en Liberia para ir a clubes, conocer meretrices y llevarlas después a la casa alquilada para él con fondos provenientes de donaciones.

Así como ocurrió con el exdirectivo, quien además fue recomendado positivamente por la fundación para que trabajara tiempo después de los sucesos en Haití en otros proyectos humanitarios, sucedió con otro extrabajador de Oxfam de los que fueron despedidos por acusaciones de mala conducta sexual en suelo antillano, siendo contratado de nuevo por la misma organización benéfica en Etiopía, según publicaron varios medios británicos.

La fundación asegura que la decisión de emplear a este trabajador de nuevo como consultor en este país africano fue un “grave error”. “Nunca debería haber sucedido. Aún estamos comprobando cómo sucedió esto”, reiteró la ONG.

Efecto dominó

A las revelaciones de lo sucedido en Haití le han seguido infinidad de acusaciones tanto a Oxfam como a otras organizaciones no gubernamentales, elevando grandes cuestiones sobre los métodos de prevención y protección para las personas ayudadas y las víctimas de explotaciones sexuales, y creando consigo un verdadero efecto dominó.

El escenario ha provocado que la ministra de Cooperación británica, Penny Mordaunt, anunciara que todas las instituciones benéficas deberán mostrar un fuerte liderazgo moral, además de mecanismos de vigilancia internos, para mantener los fondos del Reino Unido. En referencia explícita a Oxfam, Mordaunt señaló que las buenas intenciones no eran suficientes, y que la organización debía recuperar el rumbo moral.

La respuesta de la ministra obedecía a una catarata de escándalos: sólo Oxfam había recibido más de 87 acusaciones, una treintena de ellas en misiones (con toda la carga de explotación sexual y de menores que implica); al tiempo que Save The Children contabilizaba 31, entre trabajadores de la propia ONG; y Christian Aid otras dos.

La ministra británica Penny Mordaunt amenazó a las instituciones benéficas con retirar los fondos otorgados por Reino Unido de no revisar sus conductas

Por su parte, la Unión Europea también ha amenazado con quitar la financiación a la ONG en el medio del escándalo, mientras que el Nobel de la Paz Desmond Tutu ha renunciado como embajador de la fundación.

Por ello, no extraña que desde Oxfam teman que la catarata de escándalos pueda perjudicar a su extensa red de trabajadores y voluntarios, de unas 23.000 personas repartidas por todo el mundo, así como a las jugosas financiaciones que reciben anualmente y que alcanzan la cifra de 340 millones de euros, 30 de ellos de parte solo del Gobierno británico. 

Hoy OXFAM publicó en una versión parcialmente censurada, los detalles de su gestión en Haiti. Allí reconocen que el ahora ex director de la organización, el belga Roland Van Hauwermeiren, pagó a prostitutas en locales de la organización. Tambien reconocen intimidación y “fallas“.

Luis Mendoza /  @MendozasWork

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