¿Podría el 2018 ser un peor año para Venezuela?


Todo parece indicar que la situación venezolana no mejorará de cara a este nuevo año. Tras haber vivido un 2017 para el olvido, los ciudadanos tendrán que enfrentar un 2018 que se pinta aún más conflictivo que su predecesor.

Y es que la crisis generalizada que azota a Venezuela desde mediados de 2013 ha venido empeorando con el pasar de los meses y, a falta de políticas acertadas para enfrentar este escenario, no existe indicio alguno de que esto cambiará.

Un claro ejemplo de ello son los pequeños -pero constantes- focos de protestas que se han presentado durante los últimos días de este diciembre, producto de la notoria incapacidad del Gobierno de Nicolás Maduro para satisfacer las necesidades básicas del pueblo que dirige.

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De allí que tanto la economía, la política y la conflictividad social serán determinantes para la nación petrolera en un año que, además, estará caracterizado por el llamado a unas elecciones presidenciales en las que el actual mandatario se presentará a la reelección.

Economía

Siendo el principal problema que enfrenta el territorio de Bolívar, la situación económica de Venezuela será crucial para lo que pueda suceder durante este nuevo lapso y estará estrechamente vinculado con los otros dos factores mencionados anteriormente.

El país iniciará el 2018 dentro de un espiral hiperinflacionario. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman que la inflación nacional culminará este diciembre en 1.133% y que podría alcanzar los 2.329% el siguiente año, cifras que, explica el economista y director de la firma capital Market Finance, Jesús Casique, reflejan que los costos en el país se han estado duplicando cada 100 días y que en el siguiente período harán lo propio cada 75 fechas.

Por su lado, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) señala que la inflación acumulada cerrará en aproximadamente 2500%, dejando muy por detrás los números calculados por el FMI. Aunque ninguna de las dos cifras lucen lejos de la realidad.

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De acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cendas), organismo encargado de valorar el precio de la canasta alimentaria venezolana ante la opacidad en los números de entes oficiales, la cesta básica nacional tuvo un precio de 7.190.158,98 bolívares durante el pasado noviembre; lo que supone que una familia de cinco miembros necesitó de 41 salarios mínimos (Bs. 177.507,43) para poder comer durante todo ese mes.

De hecho, la inflación es uno de los problemas de los que difícilmente podrán escapar los ciudadanos en la nación suramericana durante 2018, debido a que el alza de los precios en Venezuela está estrechamente vinculada con la liquidez monetaria que ha estado creciendo durante todo el 2017 y cuya perspectiva para el próximo año es que siga aumentando en las mismas dimensiones, según el macroeconomista Johny Zafra.

“Esto se debe a que el Banco Central de Venezuela (BCV) está financiando los gastos de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) con unos montos en bolívares tan grandes que han impactado en la masa monetaria, mientras eso siga la inflación va a seguir creciendo”, dice el experto sobre la relación entre los dos organismos con más importancia para la economía venezolana, ambas en manos del Gobierno de Maduro. http://triangulando.net/mafias-corrupcion-debacle-productivo-pdvsa-venezuela/

Sin embargo, en términos macroeconómicos, las finanzas del país podrían comenzar a estabilizarse durante el próximo 2018, asegura el experto.

“Siendo una economía petrolera, monoexportadora, el 2018 y parte del 2019 va a representar un fondo en el precio del petróleo, cuyo precio estará oscilando en un promedio de 50 y 60 dólares entre el West Texas y el barril Brent, lo que significa que la economía venezolana tenderá a estabilizarse a partir de allí”, dice.

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Para el experto, este período “será malo, pero no será peor que el 2017”. Incluso, mantiene que el peor año para el país fue 2016, de acuerdo con las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación que entonces culminó en -13%, mientras que para el cierre de este lapso se espera que caiga en 9% y que para el 2018 decrezca en 3%.

“Ya para el 2019 se espera que la economía venezolana empiece a crecer, pero en el último trimestre de ese año, por lo que estaremos en negativo por año y medio”, recalca.

Por ello, Zafra insiste en que “la buena noticia” es que el 2018 será “un año de fondo” para Venezuela en el que cualquier plan de recuperación que se active debe ser pensado de cara al 2019.

Pero justo en ese piso que encontrará la economía nacional radica el mayor problema que podría enfrentar el país durante este nuevo año ya que, en palabras del propio Zafra, “socialmente lo peor está en el fondo”.

Supermercado en Caracas, Venezuela

Conflictividad social

De allí que, si el 2017 fue un año en el que las calles se mantuvieron activas a través de las protestas en todo el territorio, lo que viene para el 2018 podría ser igual o peor.

Las carencias en los bienes y servicios controlados por el Gobierno de Maduro como agua, electricidad, gas doméstico y transporte se han convertido en la motivación de los ciudadanos para manifestar exigiendo la restauración de estos beneficios. Al tiempo que la creciente crisis alimentaria se pinta como un detonante de la ira dentro de la población.

Y es que el hambre y la miseria se han extendido a lo largo y ancho de la geografía nacional como consecuencia de los problemas económicos. El deterioro del aparato productivo venezolano, el desabastecimiento, la escasez de alimentos y el alto costo de lo poco que se consigue en los anaqueles han convertido en una tarea titánica la ingesta de comida para los venezolanos. http://triangulando.net/hambre-destruye-futuro-venezuela/

Tal es la situación, que expertos como la nutrióloga Susana Raffalli aseveran que en la nación mueren semanalmente entre cinco y seis niños por problemas derivados a la desnutrición; mientras que fundaciones como Cáritas de Venezuela y Bengoa expresan que el plato venezolano se ha tornado “totalmente blanco” ante la falta de proteínas.

Por ello, no extraña que durante los últimos días se hayan presentado tantos focos de protestas en varios sectores del país relacionados con las fallas en la distribución de alimentos del programa bandera del Gobierno de Maduro para paliar la escasez: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), mismos que se encargan de vender a precio regulado una bolsa o caja de comida mensual por familia.

“Aquí puede haber un desborde social en 2018 porque no hay nada que active más a una población que el hambre y más en una sociedad que no está acostumbrada a la miseria”, alega el sociólogo y secretario de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Amalio Belmonte, quien basa su hipótesis en antecedentes históricos como las revoluciones en Francia y Rusia, en los que este factor fue determinante para las revueltas sociales que surgieron de ellas.

“En Venezuela se está viviendo una época de hambruna donde hay familias que ni siquiera comen y eso es insoportable para cualquier sociedad, lo que refuerza la posibilidad de que aquí haya un estallido social”, añade.

El politólogo y director de la firma ORC Consultores, Oswaldo Ramírez, coincide con Belmonte. Apunta a que Venezuela podría entrar en 2018 en un proceso de hiperconflictividad del cual ya se podrían estar observando los primeros rasgos, dado a que es un “comportamiento anómalo” que hayan protestas en los últimos días del festivo mes de diciembre.

“Esa hiperconflictividad va a estar marcada por un factor importante que es la incapacidad del gobierno para responderle a la gente. Están todas las condiciones claras de potencialidad de conflicto como las carencias en el gas, el transporte, falta de efectivo, luz, agua, sumado a la escasez de productos a precios controlados y a la incapacidad del Ejecutivo de poder entregar Clap cada 15 días porque como proveedor no puede seguir cumpliendo”, aclara. http://triangulando.net/no-ocurre-estallido-social-venezuela/

Este factor iría de la mano a otro de gran importancia, que fungiría como la “chispa que encienda la llama del conflicto”: la incertidumbre.

Según Belmonte, esto podría ser determinante en tanto el desconcierto multiplique los efectos de la crisis. “La situación de incertidumbre actual hace que los venezolanos piensen que el año que viene será malo porque hay una gran desconfianza en el futuro y en las decisiones políticas y económicas del gobierno”, declara para Triangulando.Net.

Tan así, que el experto enfatiza que las nuevas generaciones de venezolanos sienten que no van a poder vivir mejor que sus padres, o al menos tener las mismas condiciones que ellos, sino que estarán peor.

Protestas contra el gobierno, Caracas, Venezuela

Política

Esta incertidumbre, que también hace impredecible el inicio de un eventual estallido social, tendrá mucha influencia en el escenario político venezolano durante 2018, en tanto el momento en que se lleve a cabo la elección presidencial será clave para el gobierno de turno.

De acuerdo con Ramírez, el oficialismo necesita que el llamado a las urnas se realice lo más pronto posible para ganarle la carrera a un posible conflicto y al auge de la escasez, la inflación y el resto de los problemas que azotan a Venezuela.

“Ese desconocimiento está marcado por la ausencia de una fecha cierta de los comicios presidenciales, que tradicionalmente se realizan en diciembre, porque se pueden hacer en cualquier momento del año pero el Gobierno necesita desesperadamente realizar esta convocatoria lo más pronto posible para evitar el tema del conflicto y que su capacidad de compra pueda mover efectivamente el sistema electoral a través de dadivas, pensiones, Clap y todo esa oferta que el Ejecutivo puede tratar de aprovechar para ganar votos en el menor tiempo posible”, destaca Ramírez.

Esta situación por tratar de controlar lo que hasta ahora ha sido “incontrolable” podría llevar a Maduro a eliminar lo poco que queda del legado de su predecesor y “papá político”, Hugo Chávez, a través de un viraje económico muy importante, agrega el experto. Lo que sería “la estocada final que Maduro anda buscando en esa construcción del madurismo contra el chavismo, y por otro lado al gobierno se le podría presentar un cuarto “hiper” que es la hiperfragmentación del poder”.

Se refiere al notorio conflicto interno dentro de las bases del chavismo que ha resultado en el distanciamiento y posterior persecución a figuras otrora cercanas al Gobierno de Maduro como la exfiscal Luisa Ortega Díaz y el exministro Rafael Ramírez.

Además, un cambio en las políticas oficiales no sería lo único que podría derivar en una fractura interna del grupo en el poder. Para Belmonte, esto también podría venir de la mano de la miseria y escasez que azota al país debido a que ni los mismos funcionarios medios, ni los activistas de base de la tolda gobernante son ajenos a la crisis. http://triangulando.net/quien-rafael-ramirez-zar-del-petroleo-se-quedo-sin-reservas/

Mientras que toda esta disyuntiva afectará a su vez a una oposición que a hasta los momentos se ha visto bastante reducida, llegando incluso a perder buena parte de la fuerza movilizadora con la que contó entre abril y julio de este 2017, cuando una serie de protestas mantuvieron en jaque al mandatario Maduro y a su Ejecutivo.

“Hay tres grandes coaliciones en la oposición, la pelea está a dos candidatos y un posible outsider que necesita correr y que las elecciones se den a finales de año, por lo que la realidad hoy es que la MUD necesita un proceso de realineación estratégica para poder enfrentar todo el proceso de conflicto y hacerle frente al poder porque si no le queda presentar un candidato en un proceso más cómodo para Maduro”, puntualiza el politólogo.

Las consecuencias para Venezuela

La conjunción de cada uno de estos factores a todas luces llevará a Venezuela a ver una mayor salida de sus ciudadanos a través de las fronteras; mientras que una revuelta social traería consigo un escenario catastrófico durante este nuevo año, tomando en cuenta que ya el Gobierno venezolano ha mostrado de lo que es capaz de hacer en un escenario de conflictividad social, al tiempo que se acentuará aumentar el éxodo de venezolanos en busca de mejores oportunidades en el exterior.

Tanto Belmonte como Ramírez coinciden en este punto, aludiendo a la intensa represión que protagonizaron los organismos de seguridad del Estado venezolano durante las manifestaciones de este 2017 en el que fallecieron más de 130 personas, otros cientos fueron apresados y miles heridos, siendo la mayoría de las víctimas jóvenes que apenas alcanzaban la veintena de edad.

“Sin embargo con la represión solo se puede contener a parte de la población, pero cuando hay hambre es muy difícil detenerla porque ya no se trataría de trancar calles, sino de salir para sobrevivir porque ya la gente no tiene nada que perder”, menciona el sociólogo.

Por su lado, Ramírez no descarta que una eventual revuelta le gane la carrera a las elecciones y se presente mucho antes de que estas lleguen siquiera a convocarse. A fin de cuentas, concluye Belmonte, “este 2018 pinta para ser un año de miseria y conflictividad política para Venezuela”.

Héctor A. Díaz / Caracas / @HecADiaz

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