Abelardo De La Espriella


El ocaso de una difamadora

Para la señora Orozco y muchos de sus colegas de horda (entre los que hay “roscones enclosetados”, hijos repudiados, drogadictos compulsivos, seres traumados, depresivos insufribles y gentes sin amor), la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro. La visión […]