El terrorismo iraní: Mogherini Silente


Federica Mogherini, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, se niega a responder con claridad sobre las sospechas que acompañan el súbito enriquecimiento de su embajador en Irak, Ramón Blecua. ABC ha contado con detalle la repentina fortuna de un hombre cuya colusión con los servicios de inteligencia iraníes cuando estuvo destinado en la Embajada de España en la India y después en la de la Unión Europea en Yemen es conocida. Pese a todo ello, Mogherini le destinó como embajador a un puesto clave para los intereses de Teherán: Bagdad. Y en ese cargo ha acusado a ABC de estar provocando una guerra en Irán. Preguntada Mogherini por todo ello, su oficina se limita a decir que cree que las informaciones sobre su súbito enriquecimiento no están comprobadas y que la política de la UE respecto a Irán es bien conocida. Es decir, busca la forma de no dañar a su subordinado sin comprometerse con él lo más mínimo. Habrá nuevos capítulos. Pero ahora centrémonos en otro hecho relevante en la relación UE/Irán.

El pasado 30 de junio en Villepinte, a las afueras de París, hubo una gran concentración de las fuerzas pro democracia de Irán. Entre las personalidades internacionales que les acompañaron estaban Rudy Giuliani, el exministro francés de Exteriores Bernard Kouchner, el exministro italiano de la misma cartera Giulio Terzi di Sant’Agata, el ex primer ministro canadiense Stephen Harper o el ex vicepresidente del Parlamento Europeo Alejo Vidal-Quadras, por mencionar a algunos. Gente de orden. Durante la celebración de la reunión las policías y los servicios de inteligencia de cuatro países europeos, alertados por los servicios de inteligencia de un quinto Estado, detuvieron en Bélgica a un matrimonio iraní con 500 gramos de TATP, un poderoso explosivo de fabricación doméstica y de un detonador. La pareja se dirigía al congreso en Villepinte. La Policía alemana detuvo a la vez al suministrador del explosivo: Assadollah Assadi, que cuando no está repartiendo peróxido de acetona por Europa funge como consejero de la Embajada iraní en Viena. Assadi intentaba volver a Austria a la carrera para protegerse con su inmunidad diplomática. Por ahora sigue en la cárcel en Alemania. Un manto de silencio ha tapado todo este ataque terrorista frustrado.

Pero lo que es peor es que la diplomacia europea no ha hecho pública la más mínima denuncia de un régimen que ha intentado perpetrar un atentado espectacular en París, en el corazón de Europa. Un régimen que tiene antecedentes a la hora de intentar asesinar a sus opositores. Hossein Abedini, diputado en el Parlamento en el exilio de la resistencia iraní, recordaba días atrás («Iran Terror on European Soil» WSJ, 24-07-2018) el atentado que sufrió en Estambul el 14 de marzo de 1990, cuando le ametrallaron y pasó cuarenta días en coma con nueve balazos en el cuerpo. Casi nada ha cambiado veintiocho años después, pero Mogherini sigue buscando la conciliación con ese régimen dictatorial al que ella ha contribuido de forma sustancial a dotar de un acuerdo nuclear que le garantiza tener a medio plazo armas nucleares.

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La falta de reacción de la Alta Representante europea ante un hecho así hace cada vez más evidente su colusión con la República Islámica del Irán. Y hace cada vez más insostenible que el nuevo Servicio Exterior Europeo pueda tener como embajador en Irak a una persona cuyas relaciones con Irán son más que cuestionables.
 
Ramón Pérez-Maura / España / @perezmaura
 

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