En una noche tan linda como esta…Con Diego Salazar


La gran cantidad de mises venezolanas que llegó a manejar Diego Salazar haría ruborizarse al propio “zar de la belleza”, Osmel Sousa. Y es que el empresario, hoy preso por el mismo chavismo que le vio amasar una exorbitante fortuna “de la noche a la mañana”, tuvo bajo su fundación “benéfica” a decenas de reinas de belleza quienes fungían de imagen recibiendo “generosas” dadivas como apartamentos de lujo, vehículos del año, viajes al exterior y miles de dólares.

Salazar, mucho antes de tener el dudoso privilegio de convertirse en el primer detenido por una trama de corrupción que envuelve a la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), era conocido como el “rojo de oro” por sus excentricidades y buen gusto.

De hecho, el derroche de lujos, mujeres y bebidas ha ocasionado que aún se hable de una de las tantas fiestas que realizó su organización durante los años en el que el barril de crudo venezolano se cotizaba rondando los 100 dólares y en el que el Gobierno chavista y sus más cercanos aliados no escatimaban en gastos.

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Diego Salazar

Se dice que en uno de esos eventos de la Fundación Diego Salazar, ente sin fin lucrativo dedicado “a brindar apoyo a niños abandonados o de bajos recursos y a otras ONG con el mismo objetivo”, de acuerdo con su portal web, los asistentes fueron agasajados con comidas y botellas de champagne o whiskey valoradas hasta en 800 euros; al tiempo que eran rodeados por mujeres exuberantes “con sobretalla de senos labrados en bisturí” y despedidos al final de la verbena con relojes marca Rolex como recuerdo, según el relato de uno de los asistentes al portal venezolano El Estímulo.

De allí que no extrañe que el hombre que manejó los millonarios contratos de seguros de Pdvsa, mientras su primo Rafael Ramírez fungió como presidente de la estatal venezolana (2004-2014), se haya rodeado de mises durante sus “años de gloria”. Hecho que a la fecha ha mantenido en el ojo del huracán a una de las organizaciones que más orgullo y prestigio había llevado a la nación suramericana: el Miss Venezuela. 

De Parque Central a Andorra

Salazar es un ejemplo vivo de cómo los llamados boliburgueses, personas que hicieron grandes riquezas gracias a la permisiva corrupción chavista, llegaron a obtener millonarias fortunas en un abrir y cerrar de ojos.

De vivir en un modesto apartamento en la populosa urbanización caraqueña de Parque Central, donde nació y creció bajo el seno de la familia liderada por Diego Antonio Salazar Luongo, un exguerrillero, exconstituyentista y miembro fundador del partido chavista Movimiento Quinta República (MVR), y quien sería postumamente homenajeado con el nombre de la fundación que ha generado la tormenta dentro del certamen de belleza venezolano; pasó a ser dueño de casi todos los apartamentos del lujoso conjunto residencial Corteza de la urbanización Campo Alegre, una de las más acaudaladas de Caracas, donde adquirió además varias oficinas en la Torre Edicampo para su holding empresarial de intermediación de negocios de alta factura con organismos del Estado, llamado “Inversiones y Asesorías Inverdt S.A”, así como la institución benéfica. Al tiempo que adquirió mansiones en Estados Unidos y Europa.

Tal fue el cambio radical en el estatus social del aludido que hasta su propio padrino, un compañero de luchas de Salazar padre en los tiempos de la guerrilla venezolana llamado Douglas Bravo, le dedicó una extensa nota crítica en un blog chavista.

“Cuando algún camarada me pregunta sobre aquellos años de luchas clandestinas por la igualdad social y la distribución de la riqueza petrolera, irónicamente pienso en mi ahijado Diego Salazar Carreño (…). Dieguito, el carajito, es uno los afortunados casos que pueden dar fe de que la promesa del patriota del 4F del 92 (Hugo Chávez), de generar prosperidad y riqueza para los venezolanos, se hizo realidad. Pero a una reducida escala de beneficiarios, aduladores y parásitos del régimen”, escribió en un post publicado en 2012.  

Pero, quizá, lo que pueda dar una mayor fe de la fortuna que amasó el primo hermano del “zar del petróleo” sean los 2.000 millones de euros que ocultó en el Principado de Andorra junto a otro de sus primos Luis Mariano Rodríguez, y al exviceministro de Energía y Petróleo de Venezuela Nervis Villalobos, según una investigación publicada por el diario español El País. Pesquisa que arranca con un párrafo dedicado exclusivamente a las excentricidades del “rojo de oro”.

“El empresario venezolano Diego Salazar tenía una debilidad: el vino Pomerol Petrus de 1990. Su precio, 5.560 euros la botella. En diciembre de 2012 se hizo con 694 unidades de este y otros caldos selectos, Dom Perignon incluido. La factura de Lavinia, en el bulevar de la Madelaine de París, sumó 493.573 euros”, relató el rotativo. 

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Y es justamente en Andorra donde se destapó la trama que podría fácilmente darle el título de misólogo al empresario chavista. Allí, la modelo que representó a Venezuela en el certamen Miss Mundo 2007, Claudia Paola Suárez Fernández, abrió una cuenta en la Banca Privada d’Andorra (BPA) para ingresar un millón de dólares (816.695 euros).

En ese mismo banco en el que el propio “rojo de oro” ocultó los miles de millones de euros provenientes de la estatal Pdvsa, la miss expuso en un formulario para formalizar su depósito que “tenía relación comercial” con las compañías High Rise y Red Bouquet, propiedades de Salazar.

Con la carta de presentación de empresaria, la modelo indicó a la BPA que preveía transferir al Principado trimestralmente 500.000 dólares; justificando que este dinero procedía de “seguros” y “administración”, detalló el diario El País. 

Decenas de mises han sido parte de la institución de Salazar

El nuevo “zar de la belleza”

Suárez es solo la primera de una larga lista de mises que han tenido vínculos con Salazar. Durante las últimas semanas las redes sociales han sido el escenario de una pugna entre las exmodelos del certamen venezolano, quienes se acusan entre sí de haber sido beneficiadas económicamente por vínculos con dirigentes del Gobierno de Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro.

De este ir y venir de acusaciones entre las mujeres más bellas de Venezuela la Fundación Diego Salazar ha sido el epicentro. La mayoría de las involucradas fueron cuestionadas por haber trabajado para la organización y por fotografiarse con el hoy primer detenido del caso Pdvsa durante los actos benéficos de su ONG

El escándalo fue iniciado por la presentadora de televisión y exconcursante Anarella Bono, quien días atrás aseguró que son varias las reinas de belleza vinculadas con Salazar y con otros empresarios boliburgueses en la fundación.

Bono sostiene que algunas ganadoras del Miss Venezuela y otras que obtuvieron la corona del Miss Universo son “enchufadas”, como llaman en el país a quienes se lucran por vínculos con el Alto Gobierno. Aseveración que fueron secundadas por Hannelly Quintero, merecedora del segundo lugar en el concurso de belleza venezolano en 2007.

“Repartían sonrisas a los más necesitados y a ellas les llenaban la cuenta en dólares sacados del desangre de Pdvsa”, escribió Quintero junto a una fotografía subida a Instagram en la que muestra a la Miss Universo venezolana Stefanía Fernández y a la Miss Venezuela 2010, Vanessa Goncalves, en un supuesto acto de la Fundación Diego Salazar.

Además, la también presentadora de televisión fue más allá y aseguró que las ex reinas de belleza que se relacionaron con el “rojo de oro” obtuvieron fraudulentamente “apartamentos, carros, viajes y lujos”. Se dice que estas modelos cobraban en promedio mil dólares mensuales y algunas lograban vales de 100 mil dólares para armar sus guardarropas en la tienda Casablanca.

Y entre esta lista de exparticipantes del afamado certamen venezolano que pasaron a ser parte de la mencionada institución destacan también Ly Jonaitys, Ana Ugarte, Blanca Aljibes, Alicia Dolanyi, Titiana Irizar y Zoraya Villarreal, quien fungió como directora de la ONG.

Incluso, las dos últimas son las voces cantantes de par de audiovisuales de la fundación, publicados en YouTube, donde catalogan a Salazar como “una persona muy especial” de “espíritu soñador e incansable” al cual agradecen por permitirles servir en su institución.

 

El vínculo con las reinas

Todo indica que Salazar tenía un contacto directo dentro de la Organización Miss Venezuela que le “facilitaba” el acercamiento con las reinas de belleza del año por una comisión. Se trata de la profesora de pasarela del certamen, Gisselle Reyes, a quien acusan de llevar a las modelos a ciertas reuniones en donde las mostraba cual ganado a empresarios ligados a la Fundación Diego Salazar quienes le pagaban hasta 2.500 euros por servir de intermediaria.

En medio de los señalamientos, la ahora integrante de la directiva del certamen de belleza más importante de Venezuela decidió bloquear la opción de comentar sus publicaciones en Instagram.

Además, este escándalo que envuelve a la también llamada “fábrica de reinas” surge durante otra trama en la que acusan al certamen -sin pruebas contundentes hasta el momento- de permitir o estimular encuentros entre las candidatas y los poderosos allegados al chavismo.

Gisselle Reyes, hoy parte de la junta directiva del Miss Venezuela, es acusada de facilitar reuniones entre mises y boliburgueses por 2.500 euros

Esto debido a que los altos costos de participación en el Miss Venezuela, calculados hasta en 32 mil dólares, han llevado a algunas chicas a apelar a los llamados “santos”: empresarios y funcionarios gubernamentales que se mueven en el mundo de la belleza, siempre prestos a ayudar a cambio de compañía y/o favores sexuales. Algunas de las muchachas que acceden a este trato, usan en las redes sociales el hashtag #bendecidayafortunada o #blindadaporDios, según una investigación del portal venezolano Efecto Cocuyo

Según reseñó el medio, estos “santos” no obligan a las muchachas a aceptar estos acuerdos. Por lo general, se organizan fiestas o cenas en donde son presentadas a los posibles patrocinantes. De la joven queda decidir si acepta o no. De acuerdo con cifras tentativas, anualmente cerca del 30% de las modelos acceden a este tipo de mecenazgo.

Y aunque el nombre de Salazar no aparezca en ninguno de los capítulos de la mencionada investigación, sus características son similares a las de estos llamados “santos” de las mises.

Luis Mendoza/ Caracas/ @MendozasWork

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