Venezuela: De Aquellos Polvos….


Los años sesenta dejaron en Venezuela una marca indeleble y fueron testigo de como fue  sembrada por el extremismo de izquierda la semilla  que, regada abundantemente por los partidos políticos del estatus, Acción Democrática y COPEI y en el ultimo período de CAP alcahuetada con el acercamiento obsecuente del Presidente a la dictadura de los Castro, permitió que creciera libremente el llamado “árbol de las tres raíces” podado por  Chávez y sus acólitos militares y civiles, muchos de los cuales han abjurado tanto del dichoso arbol como de los juramentos en el Samán de Guere, etc, etc, etc, y hoy han dado giros hasta de 90 grados hacia la derecha capitalista y salvaje y se confiesan admiradores fervientes del Tio Sam y sus políticas.

Aquellos años fueron regados  con ríos de sangre joven en  las calles de las ciudades y las montañas del occidente nacional e incluso una que otra del oriente venezolano, tomadas por las guerrillas comunistas como centros de operaciones paramilitares destinadas a derrocar al régimen legítimo mediante el uso indiscriminado de las armas, en no pocas oportunidades suministradas por el gobierno de La Habana.

Los nombres de Douglas Bravo, Argimiro Gabaldón, Teodoro y Luben Petkoff, Juan Vicente Cabeza, Gregorio Antonio Lunar Márquez, Moises Moleiro, “ Chema” Saher y tantos otros representantes del comunismo cubano en nuestra tierra, se convirtieron en leyendas cargadas de heroísmo que, fueron exaltadas por otros prohombres del momento como por ejemplo, Eduardo y Gustavo Machado, Pompeyo Márquez, Guillermo y Antonio Garcia Ponce e incluso, un anciano para la época, Jesús Faría, impenitente comunista veterano de las cárceles gomecistas y considerado algo así como un gran gurú de la hoz y el martillo soviéticos en nuestro continente.

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Fidel Castro en el Congreso de Venezuela junto a Rafael Caldera, Caracas-1959

Venezuela se transformó en un país en guerra, con bombas estallando en cualquier parte sin importar que las victimas fueran niños, mujeres o ancianos, con oleoductos derramando su contenido en ríos y sabanas, contaminando el ambiente y mermando los ingresos de la nación, con subestaciones eléctricas que caían bajo el estallido de cargas explosivas colocadas en sus bases dejando  las ciudades  sumidas en la oscuridad mas completa, con secuestros que caían sobre personajes importantes de la política y la economía y en no pocos casos terminaron con lo que eufemísticamente era llamado “ ejecuciones revolucionarias”, (caso Iribarren Borges) y en otros casos, aun cuando los familiares de las victimas o empresas, pagaban importantes cantidades de dinero en moneda nacional o  extranjera, los plagiados eran mantenidos en cautiverio por meses o anos ( caso Niehous-Jorge Rodriguez).

Me tocó a mí en aquellos años terribles,  comandar las actividades antiguerilleras como Jefe de la Zona 4 de Digepol, en los Estados Lara y Falcón, a la sazón junto con el Estado Trujillo, los más grandes reductos de fuerzas guerrilleras compuestas por venezolanos e incluso  por militares cubanos como el General Ochoa, posteriormente acusado de narcotráfico y fusilado  por el régimen de la isla antillana.

Participé personalmente en algunos combates en las montañas de Lara y dirigí las operaciones de infiltración y desmantelamiento de células subversivas en los dos Estados, con capturas muy importantes gracias en gran parte a las delaciones de muchos “combatientes” que cambiaron de bando y trabajaban para mi oficina informándonos de movimientos y acciones que pudimos frustrar antes de que se cometieran, evitándole a la población los danos lógicos que hubieran podido causar, incluyendo la perdida de vidas inocentes, ajenas a la contienda que se libraba en la región.

Carlos Andrés Pérez, dos veces Presidente de Venezuela, junto a su jefe de seguridad y Fidel Castro

No es cuestión de reseñar aquí cada una de esas acciones porque la verdad seria algo muy largo e innecesario pero, es bueno decir que hoy por hoy, hombres como Douglas Bravo, Teodoro Petkoff y muchos otros que entonces empuñaron las armas en nombre del comunismo internacional aliándose con fuerzas militares extranjeras para acabar con la democracia y la institucionalidad venezolanas, hace tiempo cambiaron de bando y se han colocado en la acera de enfrente de quienes hoy mantienen al país en ruinas y entregado al castrismo cubano.

Pompeyo Márquez, ya fallecido, estuvo incluso compitiendo dentro de la oposición al gobierno de Chávez, para ser candidato presidencial.

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Todos ellos fueron, en su momento, cómplices en el crímen terrible de intentar cambiar un régimen legítimo por una dictadura como la que hoy sufrimos.

La política, algo que yo no practico, les dió carta blanca y los acogió como héroes y paladines de la democracia que ellos quisieron destruir.

Todos ellos, derramaron sangre de soldados y policías e incluso de gente totalmente ajena al conflicto y fueron perdonados por unos políticos bobalicones o cómplices, dándoles de nuevo tribunas abiertas para sus actividades políticas.

Rafael Caldera, ese anciano  ambicioso y obtuso frente al futuro que le esperaba a Venezuela con un Chávez en el poder, le colocó la guinda a la torta, amnistiando con todos sus derechos civiles y políticos a ese engendro del mal nacido en Sabaneta de Barinas.

Todos ellos con sus actividades anti patria lograron levantar las oleadas de polvo que han conformado este enorme lodazal en el que hoy se están ahogando 30 millones de venezolanos que andan hurgando en los basureros o mendigando los pocos y malos alimentos de esa vergüenza nacional llamada CLAPS, o muriendo de mengua en los hospitales por falta de medicinas y de equipos médicos.

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Todos ellos son culpables y, aunque se perfectamente que les importa un bledo lo que hoy escribo para refrescar algunas memorias flacas que andan por allí dándose golpes de pecho y presumiendo de demócratas y patriotas , yo en lo personal, ni ahora ni nunca los voy a perdonar y para mi, siempre serán los que le hicieron el camino ancho y sin obstáculo a eso que ahora llaman el chavismo y/o madurismo trayéndonos a este desastre humanitario que hoy conmueve al mundo entero y nos llena de dolor a quienes tenemos que mirarlo todo sin poder hacer nada, porque ya los años nos alcanzaron con su peso inmenso y nos impiden empuñar un fusil e ir al combate.

De aquellos polvos vinieron estos lodos.

Atahualpa Montes / Comisario General (j) Disip / Miami

VIDEO: Primera visita de Fidel Castro a Venezuela 23/01/1959

 

 

 

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